Me gustan más las películas que las series debido al formato. Dedicarme dos, tres o cuatro horas a ver una historia va más con mi personalidad que hacer maratones de diez o veinte episodios durante cuatro o cinco temporadas. Sí vi series como F.r.i.e.n.d.s, Lost o Game of thrones de la manera antigua, un episodio por semana, una temporada por año. Creo que también juega un poco el hecho de haber recibido decepciones en la forma en que terminan una historia que se extiende por años y cierra de una forma no sólo inesperada sino injusta para el programa y para la serie.
Sin embargo, de vez en cuando le doy la opotunidad a alguna que otra serie, tal como lo hice con Dark y lo estoy haciendo con Anne with an E, pero lo normal es que me apunte a ver una serie de pocos episodios y pocas temporadas. Tal es el caso de Modern Love una serie original de Amazon Prime Video y que a la fecha sólo lleva una temporada de ocho episodios, con una duración de media hora cada uno. Para quienes están acostumbrados a maratonear durante días, esas cuatro horas que toma ver toda la temporada es un paseo y para quienes no, es una buena manera de adentrarse un poco en el mundo de las series. Modern Love cuenta, en cada uno de sus capítulos, una historia diferente, con lo que la temporada configura un cúmulo de historias independientes que exploran las relaciones, el amor y la conexión humana de formas distintas y desde un ángulo más amplio que el amor tradicional, romántico, entre un hombre y una mujer.
A estas alturas del siglo XXI ya no sorprende como antes encontrar en la pantalla ciertos tópicos como las drogas, las enfermedades mentales y la homosexualidad y por eso hay quienes han dicho que en esta serie no hay nada moderno; sin embargo, creo que el nombre de la serie apunta más a la definición del amor, a intentar ampliar ese concepto a algo mayor que abarque no sólo el lado romántico entre las personas.
Muchos de nosotros crecimos en una sociedad en la que el amor se daba entre dos personas que querían permanecer juntas y casarse o entre los padres y sus hijos. De hecho, el decirlo "te amo" a la pareja era visto como un paso importante y atemorizante a la vez porque de alguna manera indicaba que la relación se movía al siguiente nivel. De allí que hubieran aparecido expresiones y emociones como respeto, cariño, admiración, gusto, etc., todas buscando evadir la utilización de la palabra con a. Pero la compasión es amor, la solidaridad es amor, la preocupación por el otro, es amor. Los seres humanos que amamos no amamos a una o varias personas, sino que sentimos amor, así en general, por las plantas, la naturaleza, los animales, nuestros semejantes, por todo lo que nos rodea. Y creo que en esa dirección es que apunta esta producción que relata historias no muy convencionales.
Basadas en una columna del periódico The New York Times (por eso la serie se ambienta en la Gran Manzana), las ocho historias que componen la primera temporada van desde un posible divorcio tras años de matrimonio, hasta la posibilidad de haber perdido a la persona ideal tras una discusión; desde una pareja homosexual que desea adoptar el bebé de una vagabunda nómada con pensamiento libre hasta una chica que desea encontrar en un hombre el amor del padre que perdió en su infancia (sin implicaciones románticas ni manías sexuales extrañas); desde el caso de una mujer bipolar que no sabe cómo mantener una relación debido a los cambios de humor que le produce su trastorno hasta la posibilidad de enamorarse en la tercera edad, tras la viudez; y muchas cosas más.
Es una serie fresca, divertida, sin drama excesivo, como para ver relajadamente durante la tarde de un domingo, o en varias sesiones si así se desea. Además de las historias que por sí mismas llaman la atención, se suma un reparto de lujo que incluye a Anne Hathaway, Tina Fey, Catherine Keener, Dev Patel, Andy García, Julia Garner, John Slattery, Cristin Milioti, Sofia Boutella y muchos otros nombres. Incluso hay un episodio dirigido por Emmy Rossum (aquella bella chica de El día después de mañana, la película con Jake Gyllenhaal). A mí me pareció una serie ligera, agradable, cuya mayor virtud es plantear estas situaciones cotidianas no tan comunes y mostrar cómo está presente el amor en diferentes momentos y a través de diferentes personas, desde una terapeuta hasta un amigo, desde una una hija hasta el portero del edificio en el que has vivido toda tu vida. A pesar de algunos clichés presentes en la trama, creo que vale la pena ver Modern Love, aunque sea por ese regustito a esperanza y buena vibra que deja al final de cada capítulo.