A los 23 años cuando iniciè mi carrera profesional en docencia; profesión que llego a mi por casualidad, siempre visualice como sería mi vida en los momentos de retiro, dejè muchas cosas por hacer para esos momentos, yo asumia que la productividad del trabajo debía ser igual a la productividad de la vida, donde parte del objetivo era prepararse para un atardecer con dignidad.
Eran prioridad mi familia, en especial mis viejos, tenía que retribuirles todo cuanto habían hecho por mi, mis hijos eran mi mayor regalo de vida, quería ofrecerles un mundo mejor llenos de alegría y felicidad, y en especial mi casa, ya que sentía que al no tener casa propia era no tener un espacio ni lugar donde reposar. Pero soñaba, uno de esos de esos sueños era mi espacio, mi tiempo en el momento de la jubilación, ya después de muchas metas logradas ahora era el momento donde conocería nuevos lugares, donde una tarde de café con mis amigas, un compartir de tragos con mis hermanas sería parte de las actividades los fines de semana.
Hoy descubro con dolor e indignación como esta Venezuela que estamos transitando solo nos deja como la tarea del día que vamos a comer.. eso fue lo que me vino a la mente cuando vi a un colega publicando un anuncio buscando empleo, un padre y abuelo con 18 nietos ¿Sabes todo el amor, entrega y cariño que puede dar los abuelos a la familia? ofrecía sus servicios en cualquier ocupación desde cuidar niños y ancianos hasta de electricista, albañil, maestro o pedagogo, se ve y se siente la desesperación por resolver el sustento de la familia,dejar todo por proveernos. No merecemos nada de esto.
¿Sabes? los venezolanos contrario a lo que dice mucha gente somos trabajadores y emprendedores, pero también con sueños y con el derecho de disfrutar lo que hemos logrado fruto de nuestro trabajo. Vivir, amar, soñar y disfrutar deben ser prioridades para todas las personas, hay que caminar los senderos de la tranquilidad y la felicidad plena como fin último en la vida.
Tengo todavía viva la esperanza que este país resurgirá y soñaremos de nuevo y no solamente eso, lograremos hacerlo realidad .. pero en estos momentos culpa de unos seres indolentes y sin principio que dirigen, han convertidos a los venezolanos en autómatas que solo les preocupa el sustento del día.