Saludos para todos. Muchos cubanos bromeaban con el nombre del año 2026, decían que era “el año del poste”, porque el cable lo habíamos comido en 2025. Nada más real. El año 2026 pinta como el más crudo de los últimos 20 años. Y aunque es cierto que el cubano se ríe de sus desgracias, creo que hasta la fecha ya tenemos bastante de qué reírnos; incluso más de uno debe haberse desvivido de tanta risa.Entrando en materia, hace un tiempo el tema de la bancarización en Cuba se convirtió en tendencia.
Desde 2023 hasta hoy ha pasado de todo: comenzamos con la negativa de muchos pequeños negocios a aceptar pagos electrónicos, y luego este proceso se convirtió en ley y pasó a ser obligatorio. La digitalización de los procesos bancarios, el paso del efectivo al dinero digital, no fue algo natural, sino un proceso forzado. Se demostró que no estábamos preparados, pero había que empezar en algún momento, porque difícilmente estaremos listos para cualquier cambio importante en temas de economía dentro del contexto cubano.Por aquella fecha la situación era muy distinta a la actual. La de ahora es cien veces más compleja: apenas queda efectivo en el sistema bancario, hay problemas logísticos por el déficit de combustible y constantes fallos de conexión debido a la generación eléctrica del país.
El escenario está mucho más complicado porque el sector estatal de servicios prácticamente no existe. El comercio minorista no ofrece productos; lo que normalmente llegaba a la bodega, como la canasta familiar normada, ya no llega y solo se distribuyen productos de donación de países amigos. Esto deja al sector estatal en una muy mala posición frente al sector privado, que a cualquier costo sigue prestando servicios. Al final, quien paga es el consumidor.Las principales problemáticas en la aceptación de pagos y el funcionamiento del sistema bancario giran en torno al uso del efectivo. Por un lado, para facilitar la evasión fiscal y la subdeclaración de muchos actores económicos, y por otro (igual de importante), como fuente de aprovisionamiento para obtener dólares y realizar importaciones de materias primas y productos listos para la venta.
El entramado económico del mercado informal ha sacado de circulación los billetes de alta denominación del sistema bancario y los de baja denominación en las operaciones diarias. Hoy es casi imposible que una persona vaya a un mercado mayorista y pague con transferencia o con billetes menores a 100 pesos. Si se aceptan, es solo en cantidades muy reducidas.
Y mientras tanto, ¿qué hacer?
Considero que el sistema bancario en Cuba debe facilitar el acceso a las divisas a través de procesos legales y transparentes. Se han dado algunos pasos, pero el proceso de compra de dólares sigue siendo lento e ineficiente, todo lo contrario a la dolarización de la economía, que avanza a pasos agigantados. Creo que emitir billetes de alta denominación como los recientes de 2.000 y 5.000 pesos fue un grave error, porque va en contra del proceso de bancarización. Si me preguntan, sacaría de circulación estos billetes junto con los de 1.000 y 500 CUP que hoy circulan. Eso dejaría casi como única opción el pago digital, aunque agravaría el problema de acceso a las transferencias cuando no hay conexión. La vida ha demostrado que quien solo lleva dinero en el móvil se queda sin nada cuando no hay cobertura, y con más de 20 horas diarias sin electricidad, imaginen lo difícil que puede ser. Aun así, considero que es un escenario mucho más favorable que el actual.
¿Qué opinas sobre el tema? ¿Estás de acuerdo conmigo? Cuéntame tu opinión y qué otras medidas crees que se podrían aplicar.
