Hay temporadas que prueban nuestra fe. Temporadas donde debemos aferrarnos a las promesas de Dios.
pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas; subirán con alas como águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.
Isaías 40:31
Debemos reconocer en todo momento que todo lo que Dios hace lo hace por amor a nosotros y en todo momento busca restaurar la comunión con él. Aunque la corrección en algunos momentos puede hacer dura o dolorosa, todo lo que Dios desea para nosotros es simplemente para nuestro bien y para nuestra edificación espiritual.
Estoy seguro que más de una vez hemos visto a un hermano trastabillar y ceder al pecado y también estoy seguro que puede ser muy tentador juzgarlo pero ahí es cuando debemos recordar que en algún momento nosotros hemos pasado por lo mismo y necesitamos extender gracia.
Hay temporadas en la vida que pareciera que todo se nos viene encima. Momentos de prueba, de aflicción, de incertidumbre. Pero es precisamente ahí donde debemos aferrarnos más a la Palabra de Dios y no soltarla por nada del mundo.
Ésa es la herramienta que usa el enemigo: utiliza nuestra debilidad y nuestra vulnerabilidad a tropezar. No debemos descuidar nuestros pasos y mucho menos nuestros pensamientos porque de la abundancia del corazón habla la boca.
El apóstol Pablo nos enseña que debemos reconocer en todo momento que el pecado mora en nosotros siempre. No es una excusa para pecar, es una realidad para mantenernos humildes y dependientes de la gracia de Dios que nos sostiene cada día.
Hay momentos en nuestras vidas que recibimos señales que estamos caminando por un camino peligroso y debemos buscar a Dios. Una de esas señales es cuando justificamos el pecado y minimizamos las consecuencias de nuestras acciones delante del Señor.
Es por eso que cada uno de nosotros no podemos descuidarnos. Como hijos de Dios debemos estar alerta de no tropezar y esto es mucho más frecuente cuando ignoramos que nuestra naturaleza ha sido vendida al pecado y que sin la gracia de Dios nada podemos hacer.
El apóstol Santiago nos exhorta a considerar como gozo cuando enfrentamos diversas pruebas sabiendo que la prueba de nuestra fe produce paciencia y que la paciencia debe tener su obra completa para que seamos perfectos y cabales sin que nos falte cosa alguna.
Recordemos siempre que nuestra lucha no es contra sangre ni carne sino contra principados y potestades. Por eso debemos vestirnos de toda la armadura de Dios para poder estar firmes contra las asechanzas del enemigo en este tiempo.
Hoy te invito a reflexionar sobre esto: no importa cuál sea tu situación actual, Dios esta contigo. No importa cuán grande sea el problema, El es más grande. No importa cuán profundo sea el valle, Su mano te sostiene y Su gracia te alcanza en medio de la tormenta.
Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.
Romanos 7:20
Hoy quiero dejarte esta reflexión: Dios no te ha llamado a ser exitoso según el mundo, te ha llamado a ser fiel. La fidelidad es lo que verdaderamente cuenta delante del Señor.
Muchas Gracias por compartir esta lectura, deseo que el Espíritu Santo de Dios traiga revelación de su palabra a nuestras vidas.
