Escuché primero los toques en la puerta, después el olor repulsivo mezcla de alcohol y suciedad, terminaron por despertarme.
-Te vendo medio racimo de plátanos en 200. - me dijo tambaleante.
-¿200? ¿Y la otra mitad? - pregunté
- Nada más tengo medio racimo, porque es prestado.- murmuró.
- ¿Como prestado?
El hombre respiró hondo, puso el racimo en el piso, miró para todos lados y como quien va a revelar un gran secreto, susurró.
-:Lo que pasa es que yo tengo un racimo pero está muy nuevo y un amigo me prestó la mitad de este racimo hasta que el mío esté bueno
-¿Y por qué no esperas por el tuyo?- insistí
El hombre se movió incómodo, y abriendo los brazos me preguntó - ¿Va a comprar o no?
- Lo voy a comprar, le respondí, pero me sorprende porque nunca antes había escuchado eso de medio racimo prestado, le dije mientras le entregaba los 200 pesos. El los volvió a contar en tanto me explicaba: - lo que pasa es que unos socios me invitaron a comer y yo quiero llevar un trago, no me puedo aparecer con las manos limpias porque ellos ya consiguieron las viandas y el perro.
Después, hizo un intento de saludo militar, media reverencia y se alejó tambaleante rumbo a la cena, supongo.
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