Holis a todis.
Mi día fue manchado antes de empezar por culpa de una pesadilla basada en la realidad.
Disfrútenlo y divaguen.
Terapia
Te hablo, sentado en la sala, bebiendo la droga más caliente y amarga de todas. Ni todo el azúcar del mundo me hará desistir de ella.
El dolor puede ser insoportable y adictivo. Lo podemos volver parte de nuestra personalidad. Tu ausencia y posterior desaparición es lo que me trajo a este espacio rentado para sacar mis ideas y recuperar mi autonomía.
No dejo de rumiar justo la víspera de tu partida. Antes de irte, te encontrabas viendo el teléfono en silencio. Recuerdo que dijiste:
—¡Ah, así que era eso!
antes de anotar una palabra extraña (¿siglas? ¿un acróstico? ¿un sustantivo? ¿de qué?) y salir corriendo por la puerta de la casa.
Me acerqué a ver lo escrito. No me sonaba de nada ni a mí ni a los agentes del orden que no pudieron dar con tu destino.
El hallazgo de tu auto chamuscado y sin tu cuerpo adentro me dio esperanzas de volver a verte. No debí permitirme esa emoción: la ausencia de evidencia era una muestra de que aún vivías más no que volverías en algún momento.
Soltar No Es Rendirse: La Neurociencia De Dejar Ir
Mucha gente me ha llamado, afirmando haberte visto de casualidad. Tu cara es muy común, es verdad, pero tu actitud es lo que les hace guardar la información por más falsa que sea.
La ciudad donde vivimos está construida sobre los brazos varios de un río que huye de la tierra firme. Molesto por ocupar su espacio personal, maldijo cada distrito de ella con funciones varias que entorpecen o enriquecen la vida de sus habitantes.
Los puentes, al estar lejos de su alcance y de su acuosa comprensión, están libres de su influencia.
El deseo, la memoria y la necesidad de respuestas me llevan a tener pesadillas sobre ti. Te veo dormido en un banco de una de las muchas plazas de cada ciudad-distrito, durmiendo en casas de acogidas para sin hogar cada noche o en cada día de agua nieve.
De los ocho puentes que unen nuestra urbe... ¿en cuál de todos estarás?