Muchas personas piensan que saber redactar sólo debe ser preocupación de escritores de novelas o cuentos, de poetas, de periodistas o de maestros, pues como profesionales de las letras esa es su responsabilidad y compromiso. Y hay quienes creen que para llegar a ser como ellos deben estudiar una "carrera" de redacción durante años.
Nada más alejado de la realidad, porque lo cierto es que cualquier persona, sin importar la actividad a la que se dedique, puede lograr el objetivo fundamental de la redacción, el cual es muy simple: saber expresarse con propiedad... es decir, darse a entender con sencillez, precisión y claridad.
Se trata tan sólo de conocer la Gramática de la lengua española, que se resume básicamente en tres aspectos: sintaxis, ortografía y puntuación. Y esto se logra con un poco de estudio y mucha práctica, con lo cual comprobamos lo fácil que resulta plasmar por escrito las vivencias cotidianas, los hechos de la vida real y aun todo aquello que surge de nuestra imaginación, por fantástico que sea.
Como se puede ver, para expresar cualquier sentimiento, idea o pensamiento por medio de la redacción, necesitamos dominar el lenguaje, conocer la riqueza interminable del idioma castellano y sus reglas gramaticales, llevando los conocimientos a la práctica diaria y constante.
Cualquier persona, en algún momento de su vida (ya sea en la escuela, casa, trabajo, política, negocio o simplemente para comunicarse con un familiar o un amigo) se ha visto en la necesidad de redactar un resumen, ya sea para su tarea, la solicitud de un pedido, un discurso o declaración, un informe, una carta o un telegrama, y quizás lo haya hecho de una manera confusa, confiando en por lo menos "haberse hecho entender".
Lo cierto es que el uso inadecuado de las palabras, la puntuación deficiente y otros errores gramaticales nos pueden crear problemas de comunicación y entendiemiento más o menos graves, según la situación.
La conclusión es que para redactar o expresarse por escrito con claridad y congruencia es necesario dominar el lenguaje, y esto sólo se consigue con un práctica constante de lectura y escritura que nos llevará a ordenar y expresar nuestras ideas correctamente.
Esto nos da una idea bastante concreta de que lo realmente importante en la redacción es la gramática, y que aprender y aplicar sus reglas está al alcance de cualquier individuo. A fin de cuenta, todo libro o curso de redacción nos lleva directamente al estudio de la Gramática.