Pautas generales:
- Se debe tener en cuenta los hábitos generales como el estado mental general de la persona (nerviosismo, tensión muscular, estrés…), ya que esto influye en la tensión muscular, e indirectamente en la postura y producción vocal. Es esencial conservar un buen autocontrol de las emociones y los sentimientos, así como habitualmente realizar ejercicio físico y así mantener un buen tono muscular. Para ello se practicarán ejercicios de relajación.
- Poseer un correcto equilibrio postural, ya que los problemas y vicios posturales pueden afectar a la función vocal, es adecuado mantener la cabeza alineada con el cuerpo para que la voz salga libremente, y mantener los hombros relajados.
- Evitar gritar o hablar en sitios ruidosos.
- Evitar hablar o cantar con resfriado, ronquera o cualquier molestia que afecte a la voz. Es recomendable mantener reposo vocal en estas situaciones.
- Evitar cambios bruscos de temperatura y corrientes de aire frío. No consumir bebidas muy frías. Pueden provocar reacciones vasomotoras en la laringe y reflejos de contracción faríngea que repercuten negativamente en la emisión vocal.
- No fumar, ya que es el elemento más tóxico que puede dañar el aparato fonador y respiratorio.
- El hábito de carraspeo es más dañino que la tos, además tiene el riesgo de convertirse en un hábito inconsciente. Al carraspear, los repliegues vocales sufren una acción agresiva y constante que a la larga ocasiona daño. En estos casos es aconsejable beber agua y evitar el esfuerzo vocal.
- Ingerir agua constantemente para hidratar el aparato fonador
- Tomar pequeños descansos durante la oratoria.
Todos los cuidados de la voz deben explicarse al paciente y que este comprenda perfectamente su importancia y necesidad, Cada persona es responsable de su salud general, y también de su voz; es un trabajo indelegable y se debe concienciar al paciente de la necesidad del autocuidado de su voz, elemento primordial de la comunicación humana.