Si nos cansamos de navegar,
las olas ya no soñarán con los navíos;
si decidimos todo terminar,
los segundos
serán más que tardíos.
La primavera jugará con nuestros desvaríos;
los árboles danzarán,
y los ímpios recuerdos morirán
de celos y hastío.
Las noches serán claras y las mañanas oscuras,
los versos serán besos sin entregar;
flores sin regalar;
vidas sin predicar.
Si decidimos cambiar rumbo,
seremos ocho, doce y veintiuno;
un abrazo, la guerra y taciturnos;
seremos todo,
a costa de no ser ninguno.
-Dann Axkaná