La tormenta paró,
y eso quiere decir que las marcas de agua,
como tatuaje sobre la herida,
han penetrado hasta el abismo.
Y los muros huelen a humedad,
y los pies se cansan de no haber ido a ningún sitio;
las barajas están cortadas
y no hay dolor más dulce que tus lágrimas sobre la bala.
Si me dijera que no sigues presente,
perdería el camino, los pasos y flechas.
Hoy ya no dueles
y no te he olvidado:
vencí al amor, al recuerdo y al pasado.
Te invito a derrumbar la puerta,
que para ti
siempre estará
abierta.
-Dann Axkaná