Me alborota el cabello la brisa,
siento esos mechones que rosan mi piel
intentando no alejarse de mí más de lo necesario,
más de lo que lo obliga la fuerza del viento,
flotan al aire aún sin control,
así como los pensamientos en mi cabeza.
...
Se mueven los ánimos que a mi cuerpo hoy agobian,
pero se sosiega mi alma cuando tu presencia me inyecta,
me proporciona la energía,
esa que no es vencida con facilidad,
esa que se recarga mágicamente
y no nos deja renunciar al momento.
...
Porque mientras aquí estoy yo,
mientras la inocencia no se acaba,
mientras el tiempo nos regala un minuto más,
mientras no cuentas ganancias sino resultados,
mientras vives en el ahora y no en pasado.
Porque mientras aquí estás tú.
...
Te quedas en cada poro grabado,
me dejas pensando en cuan inmortal es una estrella
o cuánto mide el infinito en tus manos,
proceso indomable que mi corazón domina,
que mi cuerpo no desea controlar
ni mi alma quiere desligar.
...
Aunque sea fuerte la corriente
y no pueda por mucho tiempo respirar,
aunque se una el malestar con la imposibilidad
y la distancia sea el mayor tormento,
aún así no quiero forzarme a detenerme,
doblego a la acción y nutro el momento.
...
Gracias a ti la vida se torna de colores,
entre un mar de palabras grises,
ante la mayor de las sombras,
detrás de esos pesares que no dejan de apuñalar.
...
Pero a pesar que tentada está mi piel,
mi cerebro no cede porque sabe de las consecuencias,
aquí estoy ante el bienestar consciente que no puedo turbar,
vislumbra todo mi ser tu malestar,
gris te contagio y esa no es mi anhelo,
ahora busco las palabras para pintarte de colores la noche
pero pasó el viento y se llevó el momento.
...
Nota: Los separadores son de mi autoría. Contenido original publicado en varias redes con el mismo nombre de usuario.