A veces, como padres, hacemos planes en nuestra mente sobre cómo debería ser un día… y la vida termina sorprendiéndonos de otra manera.
Ayer sábado decidimos llevar a nuestro pequeño Lukas a la playa. Sinceramente, cuando llegamos me sentí un poco decepcionada. La orilla estaba llena de algas y había basura en varias partes. El agua no se veía tan limpia como esperábamos y, como padres, lo primero que pensamos fue: “No, mejor no bañarlo.”
Solo queríamos protegerlo.
Pero entonces vimos su carita.
Esa felicidad tan pura en sus ojos al ver el mar fue imposible de ignorar. Señalaba el agua emocionado, sonreía muchísimo y sus piecitos apenas podían quedarse quietos. En ese momento, toda la decepción dejó de importar. Para él solo existían el mar, las olas y una nueva aventura esperándolo.
Así que comenzamos a caminar por la playa buscando un lugar más limpio, un rincón donde pudiera disfrutar tranquilo y seguro. Y cuando finalmente lo encontramos, todo cambió.
Ver a Lukas reír mientras tocaba el agua me derritió el corazón por completo. Estaba tan feliz chapoteando, sintiendo las olas y descubriendo la playa a su manera. Su alegría me recordó algo muy importante: los niños no se enfocan en las imperfecciones como hacemos los adultos. Ellos encuentran magia en los momentos más simples.
Para él no importaban las algas ni la basura.
Lo importante era sentirse libre. Sentir el agua tocar sus pequeños pies. Vivir el momento con esa inocencia tan hermosa que tienen los niños.
Y para mí, como mamá, esos momentos se convierten en recuerdos inolvidables.
A veces la maternidad es exactamente eso: cambiar planes, adaptarse, preocuparse, proteger y al mismo tiempo aprender a mirar el mundo nuevamente a través de los ojos de tu hijo. Hoy Lukas me enseñó que la felicidad puede existir incluso cuando las cosas no son perfectas.
Al final del día, lo que más importó no fue cómo estaba la playa… sino su sonrisa.
Y ver feliz a mi pequeño hizo que todo valiera la pena. 💙🌊✨
Quiero tomarme un momento para agradecer de corazón a todas las personas que siempre pasan por mis publicaciones en Hive. Gracias por cada voto, cada comentario y cada palabra bonita que me dejan. Aunque muchas veces no tenga el tiempo o la conexión suficiente para responder como quisiera, sepan que leo todo y valoro muchísimo el cariño y el apoyo que me brindan.
También quiero disculparme por las veces en que desaparezco o no publico con frecuencia. La situación con la conexión aquí en Cuba muchas veces hace todo más complicado, y en ocasiones simplemente no logro mantener la constancia que quisiera. Aun así, siempre trato de regresar y compartir contenido sincero, interesante y hecho desde el corazón.
Hive se ha convertido en un espacio muy especial para mí. Un lugar donde puedo expresarme, compartir mis vivencias y sentirme acompañada por personas increíbles de diferentes partes del mundo.
Quiero agradecer especialmente a mi esposo, , por estar siempre a mi lado, apoyándome incluso en los días más difíciles. Gracias por impulsarme a seguir creando y nunca dejarme rendirme.
También quiero agradecer a mi querida mamá canadiense, , por tanto cariño, apoyo y amor hacia nuestra familia. Y a su esposo,
, quien ha sido como un ángel de la guarda para nosotros. Nunca voy a olvidar todo lo que han hecho y siguen haciendo por mí, por mi esposo y por nuestro hijo.
Y por supuesto, muchísimas gracias a toda la comunidad de BBH por hacerme sentir bienvenida, apoyada y motivada a seguir creciendo dentro de esta hermosa plataforma.
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