No vengo a hablar de trucos y consejos prácticos para mejorar el enfoque de tus fotografías, tampoco pretendo hablar del aprovechamiento de la luz, o cuál será el mejor ángulo o plano. Quiero ser directo, el fotoreportaje es una dimensión desconocida y para comprender su espacio se necesita contar con las tres destrezas, valentía y osadía, si tienes estas dos primeras logras llegar a la tercera, hacer click.
Recientemente, el jurado de la organización independiente World Press, otorgó al venezolano, Ronaldo Schemidt, fotógrafo de la Agense France-Presse (AFP), el premio de la mejor fotografía del año 2018, por su gráfica titulada "Crisis en Venezuela", tomada durante la ola de protestas que sacudieron a Venezuela en el primer semestre del año 2017.
Las redes sociales se encargaron de esparcir la información como polvora y la reacción en nuestro país no se hizo esperar. Desde la cuenta de twitter @AFPespanol, su casa laboral, además de publicar la fotografía ganadora, aprovechó igualmente para homenajearlo publicando su retrato. Esta es la segunda ocasión que el premio a la mejor fotografía del año galardonada por World Press es entregado a un fotógrafo venezolano desde la creación de dicho premio en 1955.
Pero no todo puede ser color de rosas, porque en estos tiempos de globalización y conectividad abierta para estas plataformas, hoy cuestionadas nuevamente por congresistas de los Estados Unidos, donde el mismo creador de la red social "Facebook", Mark Zuckerberg, ha sido interpelado desde el asunto de la cosa pública, soslayando con su participación dichas acusaciones y argumentar que esta invención que ha revolucionado el mundo de las comunicaciones en los últimos 10 años, ni conspira, ni tiene pensado ayudar a desestabilizar las sociedades para generar caos.
En estas plataformas donde cualquier persona con acceso a internet puede participar, entrometerse, opinar, sugerir, reclamar, o sencillamente hablar lo que sea, están los que se irritan cuando premios como estos logran poner en evidencia lo que muchos quieren callar, producto de sus malas acciones y para muestra un botón:
De este premio de fotografía se pueden destacar muchas fotografías galardonadas que han servido para poner en evidencia hasta donde la bondad, y la maldad, del ser humano pueden ser tan tiernas como desgarradoras. Una de las fotografías ganadoras mas emblemáticas del World Press es la del vietnamita Nick Út, en 1972 cuando fotografió a niños y niñas que huían de sus aldeas quemadas, al igual que ellos, por el napalm lanzado por los bombarderos F4 norteamericanos.
El primer venezolano acreditado con la mejor foto del año, World Press, resultó ser Héctor Rondón Lovera, cuando retrato a un sacerdote sosteniendo a un soldado herido que trataba de contener una rebelión militar en la locación de Puerto Cabello, estado Valencia, en la Venezuela de 1962, hecho conocido como "El Porteñazo".
Igualmente, la gráfica de Charlie Cole cuando capturo el momento que un ciudadano chino tuvo la osadía de parar la marcha de los blindados que momentos antes habían asesinado a un grupo de estudiantes chinos que protestaban en esta plaza donde se desarrollaba una protesta estudiantil. La fotografía fue tomada desde el balcón del cuarto de hotel Beijing donde Cole se hospedaba, conocida como el hombre solitario en la plaza de Tiananmen en 1989.
Cada una de estas fotografías son parte de la colección de las mejores fotos premiadas por World Press a lo largo de sus 63 años. No se trata de destacar la crudeza y la violencia que encierra cada una de ellas cuando fueron tomadas, sino destacar el papel del reportero gráfico que se atreve y se arriesga, pone en peligro su vida por conseguir la gráfica que le retribuya en el recuerdo de generaciones futuras que estuvo en el momento y en el lugar indicado para hacer el click.
La fotografía forma parte y es extensión del ojo de cada fotógrafo. Tampoco hay que olvidar que forma parte de la mente, esta última termina por procesar el momento vivido en la captura que se hace relevante para unos, y para otros no. Parto del hecho que la fotografía también nos sensibiliza, nos enseña y nos educa a mirar mas allá del ojo humano el acontecimiento en si que ha sido detenido en el tiempo y deja algo que decir, que sentir, que hablar.
Mis respetos a los colegas que día a día cumplen esta noble profesión tan llena de riesgos y termina dando a entender con una imagen que algo sucedió, y podrá perdurar en el tiempo, gracias a la valentía, la osadía que mantienen para seguir haciendo el click de cualquier momento que puede convertirse en la mejor foto.