Sábado. Después de probar unas hamburguesas geniales la noche de antes, nos embarcamos hacia Morella. Un pueblo de Castellón interior digno de visitar.
Juntos, los dos. Comida reservada en un fantástico lugar situado en la calle principal. Él, lechazo. Yo, manitas. Buen vino y mejor compañía. Luego, visita al castillo. 98 escalones hasta llegar a la cima. Risas, cantos, vídeos no audibles... Un día maravilloso.