La vida está llena de ironías y de giros inesperados, especialmente en un país como el nuestro que parece sacado de una película de tragicomedia.
Cuando joven siempre enfrenté el dilema de si dedicarme a la música o estudiar una carrera que me garantizara estabilidad económica en el futuro. La música (y cualquier arte en realidad) siempre fue catalogada como una profesión de la cual era difícil vivir, habiendo tenido un abuelo músico, la experiencia generalizada de familiares y la sociedad dictaba que no podíamos depender de la música para comer. Obviamente siempre fantaseé con vivir haciendo música, pero la incertidumbre de si tendría éxito en dicha área me alejó de dedicarme al 100% y me movió a buscar otras pasiones en la ciencia.
Recuerdo tener el paradigma mental de que para vivir de la música tendría que ser un músico “famoso”, o resignarme a ser un “mata tigre” toda la vida, la cual no era una idea muy emocionante. Los músicos siempre la tuvieron “difícil”, malos tratos, mal pagados, y solo un puñado de privilegiados tenían la suerte de obtener buenos trabajos. El campo laboral para los músicos siempre fue complicado, especialmente para los jóvenes desorientados como yo en esa época.
Buscando una seguridad financiera decidí estudiar ciencias, de lo cual no me arrepiento en lo absoluto, el conocimiento adquirido en la maravillosa carrera de física pura es invaluable, brindándome una visión del universo y de la naturaleza insospechada y fascinante. Pero mi carrera tuvo tropiezos, justamente porque exigía mucha dedicación, la cual era difícil brindarla cuando la música seguía siendo mi pasión principal. Con el tiempo entendí que no tendría que elegir entre una o la otra, aprendí a vivir y desarrollar mis 2 pasiones de manera armónica; la ciencia sería mi trabajo, lo que me daría de comer, y la música mi hobbie, lo que alimentaría mi alma…
Durante años alcancé muchas metas con la música, y tuve muchas satisfacciones a nivel personal, pero en lo económico la música siempre fue deficiente, vivir de la música significaba trabajar hasta altas horas de la noche en locales nocturnos y fiestas entreteniendo a gente ebria con música enlatada, lo cual fue divertido por un tiempo, pero definitivamente no era mi sueño, y por eso abandoné ese camino y fui en búsqueda de mis metas: Hacer mi propia música y vivir de ello.
Por mucho tiempo me dedique al estudio de mi instrumento, alejándome de mi carrera universitaria, y sin tener realmente una producción económica rentable, vivía de los sueños, pero siempre con la sombra de la incertidumbre, ¿Podría algún día sobrevivir sólo con la música?, mi pasión por la música se comenzó a convertir en un peso, y en algún momento decidí que tendría que terminar mi carrera en ciencias para poder generar ingresos.
Al graduarme como licenciado en física no fue difícil conseguir trabajo, esta es una carrera donde siempre hay vacantes, sea como profesor o como investigador, un físico nunca estará desempleado. En un país normal el trabajo como profesor universitario sería mi principal fuente de ingreso, pero no estamos en un país normal. Lo que es una profesión respetable en cualquier parte del mundo, en mi país se ha convertido en una profesión de hambre (como la mayoría de las profesiones en realidad), vivir con un sueldo de 900 mil bolívares (alrededor de 4$) al mes es evidentemente imposible, dejando claro que los que ejercemos esta labor lo hacemos meramente por pasión.
Afortunadamente el destino siempre me tuvo un As bajo la manga, justo cuando la situación del país empeoró a un punto crítico, comencé a trabajar como músico de sesión freelancer, y a bloguear en steemit, salvándome de la catástrofe económica, y todo ello gracias a la música. Aquella pasión disruptiva que en mi juventud era calificada como una distracción y un hobbie, hoy en día es la que me brinda estabilidad financiera y pone la comida en mi mesa para mí y mi familia, y es que la ironía no podía ser más irónica.
Y es así como los papeles se han volteado, la física se ha convertido en mi hobbie, y la música se ha convertido en mi trabajo. No abandonaría mi trabajo como profesor, es realmente gratificante enseñar ciencias, ver a la cara a los jóvenes y transmitir todo el conocimiento que he adquirido es una experiencia sin igual, lo haría de gratis (… lo hago de “gratis” en realidad). Y trabajar como músico de sesión es casi un sueño hecho realidad, aunque mi sueño es vivir de mi propia música y no trabajando para otros, siento que gracias a steemit y a la blockchain estoy más cerca de alcanzarlo que nunca.
Por primera vez en muchos años los músicos están recibiendo una recompensa por su propio trabajo gracias a steemit, lo que antes era reservado para un selecto y exclusivo grupo, está comenzando a cambiar poco a poco.
Y es por eso que los invito a nunca abandonar sus sueños, inclusos en las mayores dificultades y en las peores crisis, siempre se presenta una oportunidad de la manera menos esperada.
Rafael.