Debo decir, para aquellos/as que no me conozcan mucho, que soy una de esas personas que no se preocupan mucho por sociabilizar, en gran medida por estar centrado en otras tareas a las que doy mayor prioridad por considerarlas más importantes a nivel personal, como puedan ser: el trabajo, los estudios, las finanzas, algunas clases de música, la escritura o colaborar en la prosperidad de la comunidad hispanoamericana de Steemit, entre otras.
Es por ello que suelo andar despistado para otras cosas y que a veces ni recuerdo cuándo es la fecha de mi cumpleaños ni, mucho menos, espero ningún tipo de regalo.
Pero hace ya unos meses, y aun a pesar de casi no tener vida social, conocí a una de esas personas que irradian mucha luz por cada uno de sus poros.
Resulta que hablando un día con ella hace ya tiempo en un charla desenfadada, le comenté que algún día me gustaría tener mi propia sala, en parte dedicada a mi biblioteca personal y a mi colección de máquinas de escribir y que además sirviera también de espacio para mi tiempo de escritura; con una buena silla, un buen escritorio y una buena lámpara de banquero sobre el mismo.
Y cuando yo ya ni recordaba dicha conversación con la buena de , llega un día a una cita con un paquete de grandes dimensiones.
El contenido era el siguiente:
No sólo me había comprado la famosa lámpara de banquero sino que además me había dedicado dos cartulinas con su bonito arte de handlettering.
Muy agradecido por mi parte le invité a cenar, claro; qué menos.
Aún no tengo dicha sala para mi biblioteca personal, pero puedo decir que ya tengo la lámpara bajo la que escribiré algunos relatos y un par de cuadros bonitos que adornarán sus paredes.
Aprovechando que os estaba enseñando la lámpara que me regalaron os quería mostrar también las dos últimas lámparas que regalé a mi madre y que creo que aportan calidez a su sala de estar.
Son de estilos totalmente diferentes pero creo que cada una tiene su toque especial: