Tener hermanos es uno de los más grandes tesoros de la vida. Y particularmente tuve la dicha de tener 4 hermanos y todos varones. Sí, y aunque parezca poco creíble me tocó ser el mayor de ellos. Grandes experiencias, aventuras, peleas, fiestas, discusiones, abrazos y un sinfín de recuerdos inundan mi cabeza cada vez que pienso en alguno de ellos.
Venimos de orígenes humildes donde la familia se toca con el corazón y cada sueño es una meta difícil pero un reto por cumplir. Desde siempre he tenido en la memoria a cada uno de ellos de forma muy particular, me tocó cuidar y enseñarlos, así como muchas veces aprendemos y nos cuidamos hoy en día. Es difícil cuando compartes tanto tiempo con personas que han crecido contigo y probablemente te conocen más que nadie, incluso hasta esos secretos que nunca le dijiste a tus padres, para que un día le des un abrazo y le digas Adiós.
Ser el hermano mayor siempre acarrea una responsabilidad desde el momento en que nace el segundo hijo, tienes todas las desventajas de que si pasa algo es responsabilidad del mayor ya que tiene que ser el ejemplo para sus hermanos menores (una muletilla que siempre recuerdo de mi mamá), como a veces tienes las ventajas de usar ropa nueva que luego usaran ellas cuando ya no sean de tu talla. Buenas o malas, para mí fue la mejor elección de la naturaleza.
Mi primer hermano se llama Leonardo, aunque todos en la familia lo conocemos como Nano ya que cuando era muy pequeño y apenas no podía pronunciar bien las palabras apenas podía gesticular “Nano” en vez de “Hermano”. Bohemio, pensador, amante de la música y las buenas costumbres siempre tuve aprecio por él a pesar de nuestras tontas peleas de pequeño que por orgulloso siempre terminaba buscándome la razón. Aunque no pudo terminar una brillante carrera de arquitectura que había sido elegido en la UCV como de las mejores escuelas logró salir adelante inclinándose por la música instrumental y llegando a ser director de la orquesta de la Colonia Tovar y un gran violonchelista.
Y como muchas veces suele suceder siempre el hermano menor resulta pasando de estatura al mayor con el pasar del tiempo. Es el más alto de todos ahora. Lo encontraran en Steemit como
Luego llegó Luis, mi segundo hermano, tantos sobrenombres tontos y sin sentido que nos colocamos desde pequeño hasta no hace mucho para que al final lo sigamos llamando Luis, un genio a mi parecer, una mente brillante como pocas y un intelectual y aventurero de la vida. Recuerdo hace muchos años que lleve una guitarra prestada a mi casa, la empecé a tocar para aprender y enseguida él se entusiasmó también, ya en menos de un año Luis tocaba muy bien la guitarra y el cuatro (un instrumento de cuerdas propio de Venezuela), le gustó tanto la música que su sed de conocimientos era imparable así que estudio música en Universidad Central de Venezuela y aprendió a tocar casi cualquier instrumento y solo por mencionar los que recuerdo: teclado, clarinete, violín, flauta, guitarra, bajo, sinfónica, piano. Y eso mientras al mismo tiempo estudiaba idiomas y aprendía el inglés y el alemán. No solo eso, sino también a la corta edad de 22 años ya estaba estudiando administración de empresas y ninguna nota bajaba de la calificación más alta.
Aunque en el país no hubo las oportunidades para explotar su potencial no lo pensó dos veces para crecer en otros lugares. Y hoy se encuentra en Santiago de Chile ya a casi un año de su partida, trabajando duro y dando clases de piano, logrando poco a poco sus metas y cumpliendo sus sueños. Por ahora no se ha unido a Steemit por lo fuerte de su trabajo. Pero lo esperamos pronto.
Lisandro es mi tercer hermano, siempre diferente y un carácter fuerte decisivo, aunque todos somos de contextura delgada, él fue quien se llevó el nombre de “flaco”, y aún hace homenaje a su alias. Gran amigo y muy intranquilo siempre le gustó ayudar a la gente, al igual que casi todos nosotros le tocaron experiencias duras donde conoció personas importantes que con su mismo entusiasmo lo llevaron a ser un gran terapeuta ocupacional. Recuerdo muchas horas frente al computador con los videojuegos donde mi mamá se cansaba de llamarnos a comer y siempre le decíamos… ¡Ya Vaaaamos!
Hace muy poco se fue del país, hoy está en Perú y gracias a la ayuda de Steemit logró completar para su pasaje en autobús. En busca de un futuro mejor y nuevas oportunidades que seguro logrará con el mismo entusiasmo. Lo encontraran en Steemit como
Por último, y cómo siempre el hermano menor y más consentido de la familia: mi hermano Lenni, que desde siempre le decimos Rey... por su tercer nombre: Reynaldo. Siempre fue el más travieso y más social. Todos lo protegíamos, lo defendíamos y siempre le bromeábamos con tantas cosas que cada recuerdo nos hace reír. Es difícil no verlo siempre con una sonrisa en su cara, y aunque a veces no andaba de buenas juntas y siempre lo regañamos como buenos hermanos, por fin logró hacer su carrera de chef internacional que actualmente desempeña con gran amor.
Le gusta mucho la música electrónica y hasta realiza composición propia. Lo encontraran aquí como
Si se fijan, todos nuestros nombres empiezan por la letra “L”, Leopoldo, Leonardo, Luis, Lisandro y Lenni, un dato curioso de nuestra hermandad jajaj. Definitivamente ni más ni menos los mejores amigos y personas que crecieron conmigo, y aunque nuestro país este atravesando grandes momentos de dificultad económica que han hecho que nos separemos cada vez más lejos, sabemos que en nuestra sangre corren las ganas de prosperar para algún día más temprano que tarde volver a reunirnos los 5 y tomarnos fotos junto a nuestra madre quien nos dio más que su amor, sino su vida.
Siempre he dicho que esta es mi foto favorita. Me vienen tantos recuerdos al verla.
Este post. Se lo dedicó a mis hermanos. Quienes en otra ciudad, estado o país siempre seguirán siendo mis hermanos. ¡Los quiero!
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