¡Hey Hivers!
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Hoy quiero hablar de mi hermosa amiga la mínina, quien hace unos cuantos años llegó a casa en una gran manada de gatos callejeros. Nina (como decidí llamarle), estaba muy flaca, desnutrida, era muy arisca. Recuerdo bien que apesar de sus deprimentes condiciones peleaba como una guerrera, sin miedo, con mis dos hermosas cachorras que hoy en día están en el cielo. Ella tenía un maullido muy extraño, era como si su garganta se hubiera roto o lastimado, sonaba desgarrador cuando trataba de comunicarse.
La verdad que no le tome atención, ya que al principio Nina no dejaba que nos acercaremos mucho, de hecho, trataba de alejarnos y huía de nosotros (mi familia y yo). Pero apesar de las constantes guerras con la pequeña minina porque se robaba alguna presa de pollo o el jamón de la cena, poco a poco se fue integrándo de una manera muy lenta y especial a la familia. Ya al año de Nina estar en casa ocurrió la perdida de mis cachorras, por supuesto ella no perdió el tiempo y quedó reinando en la casa, ya nadie la correteaba, los gatos que llegaron con ella se fueron y solo quedo la gata blanca que actualmente piensa que nuestra casa es centro de maternidad, es decir, queda en cinta, tiene a los gatitos en algún recóndito lugar de la casa y como San Blas se va, aparece 2 o 4 meses después para el mismo proceso.
Pienso que Nina es un ejemplo minino a seguir, su maullido mejoro, ahora lo hace sin sonar desgarrador, se ha hecho cargo a lo largo de su estadía de muchas camadas de esa gata blanca que ha abandonado sin más a sus hijos, gracias a los cielos tienen crías en el mismo periodo y Nina, como buena madre, acepta a los gatitos y los cría, hasta que están fuertes para asi nosotros encargarnos de regalarlos aquellas personas que realmente pueden y quieren tenerlos.
Nina me ha enseñado muchas cosas, Nina es mi amiga y no una mascota, Nina es una guerrera que solo Dios y ella saben por las tantas travesías que ha pasado. Y yo solo se lo poco que he presenciado, admirado y comprendido en el tiempo en que conozco a esa gatita mañosa.
Nos ayudó con las plagas que alguna vez fastidiaron en nuestro hogar, crío hijos que biológicamente no eran suyos, encontró una familia, atravesó muchas cosas para llegar aquí y ser lo que es hoy en día; ser Nina, mi guerrera amiga.
Hablar un poco de la actitud de ella es muy gracioso, porque definitivamente conozco cada reacción que puede hacer. Como si pasas al frente de ella con un plato lleno de comida, si llegas a ignorarla o golpearla y no decirle que eso no es para ella, al volver por el mismo camino trata de aruñarte. De hecho, si te atreves a siquiera a engañarla con algo, ella se venga.
He llegado a la conclusión que los mínimos son seres inteligentes. Foto by
Cuando alguien me dice; Nina trato de aruñarme.
Yo respondo rápido; algo le hiciste.
Así lo nieguen una y otra vez, algo hiciste que la molesto o fastidio, ella no ataca sin razón.
A Nina le gusta estar siempre en compañía y si todos estamos en nuestros cuartos se hecha al frente de alguna puerta y ahí pasa la noche o el día en espera de nosotros; su nueva familia.