¡Buen día mis queridos steemians!
Soy estudiante de 5to año de Medicina y hoy quiero contarles acerca de una noche bastante emotiva para mi, hasta ahora la más emotiva que he vivido en mi carrera.
La noche del Domingo 4 de Marzo comenzó de una forma bastante normal, llegué junto a mi grupo de compañeros al servicio de Gineco-obstetricia completamente animados y dispuestos a trabajar y a aprender, justo como siempre lo hacemos, allí estaban los residentes (doctores estudiantes de post-grado) atendiendo a todas las pacientes que ya habían comenzado su trabajo de parto, las enfermeras colocándole las vías y organizando los materiales necesarios, y nosotros los estudiantes acompañando y ayudando a los residentes.
Yo había pasado la primera parte del tiempo en la entrada ayudando con las nuevas pacientes, pero en un mínimo momento libre me acerqué a la sala donde se llevan acabo los partos, la cual tiene a su lado el retén de pediatría (área donde atienden y mantienen a los recién nacidos) y fue allí donde todo comenzó... allí, justo en la balanza donde pesamos a los recién nacidos se encontraba el cuerpo pequeño, frágil y sin vida de un recién nacido.
Veo a la residente de pediatría la cual conozco desde hace varios años, atendiendo a otro bebé (con vida), la saludé, esperé que se desocupara y entablé una conversación con ella:
-Yo: Hola Ara, como estás?
-Ella: Hola Dore, pues no muy bien pero aquí vamos.
-Yo: y eso? qué tienes?
-Ella: Hace un rato falleció un bebé, y aunque era de 30 semanas (7 meses de gestación) y su expectativa de vida era muy poca quería salvarlo...
Continuamos conversando un poco y luego me fui a seguir en el área que me correspondía (obstetricia); llegaron varios partos, mis compañeros y yo tuvimos la oportunidad de atenderlos y así la noche siguió.
Llegó una paciente con dolor pélvico y varios signos de alarma que correspondían a la descripción de un aborto espontáneo, los doctores hicieron todos los exámenes correspondientes y dieron con el diagnóstico, otra pérdida en la misma noche, la madre devastada lloraba y gritaba al saber que su hijo había llegado sin signos vitales al hospital, y que no vería crecer a ese pequeño que cada noche imaginaba con ilusión.
Pasaron un par de horas atendiendo a madres y bebés en muy buenas condiciones, cuando llega una chica de 22 años también con dolor, también con 30 semanas de gestación... Los residentes le hicieron los exámenes correspondientes, vieron que el bebé no se encontraba en buenas condiciones, le informaron a la madre que lo que tenia era una amenaza de parto prematuro y que debíamos atenderla; todos hacíamos algo para agilizar el tiempo y todo se diera lo más rápido posible, mis compañeros y yo estuvimos al lado de esa mamá todo el tiempo, monitorizándola y acompañándola, incluso al momento del parto estuvimos todos allí apoyando.
Llegó el momento, ya podíamos ver la cabeza de ese bebé, sólo podíamos decir: "puja mamá que ya vemos a tu hijo" y salió el bebé lo colocamos por un segundo en el regazo de su madre y ella solo pudo decir con lágrimas en los ojos y las manos acariciando a su hijo "¿por qué no llora, por qué no llora?" la residente de pediatría ya había salido corriendo a hacerle los primeros cuidados a ese bebé y hacerle maniobras de RCP, duró una hora reanimándolo junto a su compañera y nada pasaba, no podía escuchar sus latidos ni su respiración; acariciándolo y con lágrimas en los ojos le dijo a la enfermera "hora de muerte 2:47am".
La residente de pediatría un poco más calmada fue a hablar con la mamá, le dijo todo lo que había hecho por su hijo y la madre sin dejarla terminar le respondió con un nudo en la garganta "se murió, ¿verdad?", estaba destrozada, lloraba y gritaba, todos podíamos sentir su dolor en el alma, todos teníamos lágrimas en los ojos.
Para ese momento ya el ambiente era otro, se sentía todo completamente distinto... llegaron las 4 de la mañana, ya todo se había calmado un poco y los estudiantes estábamos sentados esperando que se hicieran las 5am (hora en la que nos podiamos ir a descansar 2 horas para luego entrar a clases) y llegó una camilla de ambulancia con una madre sobre ella y un paramédico guiándola; era una madre que venía referida de otro centro hospitalario, con más de 8 horas de trabajo de parto y con 10cm de dilatación ¡quien sabe desde cuando! (dilatación completa de cuello uterino donde el bebé ya puede salir).
Comenzó otra guerra, la madre no quería parir, no quería pujar, no quería colaborar; todos gritábamos "mamá puja" y ella ni hablaba, ni pujaba, ni nada, estaba allí estática como si nada pasara, como si no tuviera 10 personas a su alrededor rogándole para que no le quitara la vida a su hijo; debido a que la madre ya tenia múltiples partos todo el proceso debía ser mucha más fácil y rápido, pero no fue así... por las maniobras que emplearon TODOS los residentes allí el bebé fue saliendo, ya tenia toda la cabeza fuera, y de igual forma la mamá ni pujaba ni se movía, todo el cuerpo seguía dentro de la madre, los doctores emplearon todas las técnicas que pudieron y ¡por fin lograron sacar al bebé!, pero ya las de pediatría no podían hacer nada, el bebé no tenía signos vitales.
4 bebés fallecidos, 3 madres destrozadas... En ese momento me alejé, me alejé y lloré; no podía creerlo, 4 bebés la misma noche, la misma guardia, 3 madres sufriendo con el alma hecha pedazos y 1 madre que asesinó a su hijo.
Me calmé y fui a ver como estaba mi amiga la residente de pediatría, ella me dijo que bien, con mucha fuerza tratando de aguantar su dolor... yo solo le di un abrazo y ella se desplomó a llorar en mi hombro, no dijimos ni una sola palabra, yo sólo estaba allí y ella sólo lloraba, no había nada que decir, no era necesario.
Las imágenes de este post fueron tomadas con un Moto G 2da generación.
Gracias por leerme.