Jose, un tipo arrogante, desagradable, contestón mal educado, su madre le tendía hasta la cama y de paso vivía quejándose y más si su mamá ni le lavaba ni le cocinaba lo que el quería, arrojaba la comida al piso sino le gustaba, un tipo malcriado, no sabía hacer nada, no barría, no fregaba, todo se lo hacía ella, quien se llamaba Marina, una señora de aproximadamente 60 años y el de 20, vivía de la pensión de ella, desde niño fue un consentido al que se le dio todo, era un mantenido, un vago, no sacaba ni al perro, ni al lorito le echaba comida, claro pero si rumbeaba, tomaba y vivía de punta e blanco, ropa, zapatos y teléfono del momento todo del bolsillo de su madre, nunca le demostraba cariño, ni un abrazo, ni hablaba con ella solo la regañaba y la mandaba.
La señora Marina estaba padeciendo de dolores pero lo mantuvo oculto, no le comentaba nada a su hijo por que creía que le causaría dolor y no se lo permitiría, así que habían días en que amanecía tan mal que no se podía parar, pero debía hacerlo casi obligada para no soportar los gritos de su hijo, quien al despertar al medio día debía tener todo servido y ordenado, ya eran permanentes los dolores que sentía, así que decide ir al medico, le hacen los estudios pertinentes, con biopsia incluida y demás, al pasar los diez días busca los resultados de los estudios y el doctor le da la terrible noticia de un cáncer de colon en su ultima fase, es decir ya no tenía cura solo esperar el momento de su partida, el doctor le pide que lleve un familiar para explicarle la situación, pero Marina le dice que no tenía familia, que era sola, el doctor la ve con tristeza y solo le manda una receta para que sobrellevara los dolores lo mejor que pudiera.
Marina estaba triste pero no por su enfermedad sino por la preocupación de que sería de la vida de su Jose, quien le cocinaría, lavaría, tendería la cama o daría dinero, ya que al morir ella su pensión dejaría de llegar, llega a su casa y saca fuerzas de donde no tiene, hace todos los quehaceres del hogar cocina, lava y limpia sin demostrar ninguna enfermedad, Jose ni cuenta se da, el se quejaba hasta si le caía una basurita en el ojo, si comía carne todos los días, si le dolía un dedo, queja y queja, pasan dos semanas y Marina estaba consumida por la enfermedad, la comida le caía mal, no toleraba ni el agua y así seguía haciéndole todo a Jose y el no le presto atención a nada de lo que padecía su mamá sencillamente no le dio importancia a sus achaques de vieja, eso era lo que el le decía y ella solo sufría en soledad, un día, después de pasar toda su rutina del hogar se acuesta muy exhausta con un profundo sentimiento de que no despertaría, Marina muere al rededor de las 8 pm, al día siguiente como todos los días Jose se despierta aproximadamente a las 12 del medio día, directo a la cocina a buscar su comida servida en la mesa, pero se consigue con que no hay nada, ni si quiera el agua, empieza a despotricar a su madre y a tirar cosas en camino al cuarto de ella, se asoma y la ve acostada y le dice, "párate que tengo hambre, ¿como es posible, que esta es la hora y no hay comida servida?", se va y vuelve a la hora, le grita nuevamente pero al ver que no se movía si quiera, decide despertarla con fuertes empujones, Marina tenía las manos en puños, al Jose abrirlas ve que en una tenía una foto de el pequeño junto a ella y en la otra una nota que decía. "hijo te amo, discúlpame por no darte más de lo que tu te merecías, hice lo que pude, siempre fuiste mi mayor tesoro y la bendición más grande de mi vida, perdona lo malo y lo poco, siempre trataré de estar a tu lado cuidándote, estaba enferma pero nunca quise decírtelo para no causarte dolor, esta vez no pude dejarte la comida en la mesa como todos los días, está en la nevera, sabía que no me podría levantar a atenderte hoy, Te amo".
Jose se entristece por primera vez en su vida pero no por la mujer tendida a su lado sino por la incertidumbre de quien lo iba a mantener, casi se le cae la casa encima, pasa una semana y se acaban las provisiones que su madre le había dejado en la despensa, al llegar a un limite de no tener nada que comer decide ir a buscar un trabajo, no consigue nada por falta de experiencia, todos los día pensaba en su madre cuando veía el plato vació, la nevera y la cama destendida, pasan los días y lo llaman de Mcdonald, empieza a trabajar desde lo más bajo, lo ponen a limpiar los baños a fregar y todo bajo presión hasta regaños tenía que soportar y su madre que en su vida le entregó todo, el nunca la valoró ni la ayudó, al pasar el tiempo Jose comienza a atender su casa, a hacer lo que debió haber hecho antes, dándose cuenta de todo lo que ella hacía para el, sigue en su trabajo, barriendo, limpiando vidrios y baños atento a todo lo que su superior le solicitara, haciendo todo lo que a el le gustaba que le hiciera su madre.
Jose comienza a padecer dolores en el estomago, piensa que es la hamburguesa o los refrescos diarios, lo deja pasar pero el dolor se torna cada vez más fuerte, va al hospital a realizarse los estudios, mientras espera ser llamado escucha los relatos de los pacientes con cáncer de estomago y colon, se le salen las lagrimas y se imagina todo lo que su madre sufrió en silencio, de paso en su casa ya que nunca se hospitalizo solo por estar pendiente de el, Jose vuelve al trabajo después de hacerse los exámenes, día a día los dolores persisten, siempre se mantenía pensando en su madre, al pasar el plazo va a buscar los resultados de los estudios con tanto temor que no quiso pasar por el pasillo de los pacientes con cáncer, le dan los resultados y solo tenía gastritis, Jose se emociona, está feliz, sale y va a donde están los pacientes con cáncer y habla con ellos , era otro, un tipo más alegre y amable empezó a valorar la vida y a verla desde otra perspectiva, su madre estaba siempre en sus pensamientos, cada semana iba al cementerio a llevarle flores, algo que en vida nunca hizo ya que ni un vaso con agua a la cama le llevo.
Comenzó a estudiar, conoció a una bella mujer e hizo su familia, llegó a ser gerente, una vida cómoda, tuvo dos hijos, ninguno le gritaba todos le ayudaban y eran atentos con su esposa, Jose se dio cuenta tarde de todo lo que dejo de hacer para que su madre tuviera una mejore vida, muere a los 70 años en la comodidad de su casa, nunca se perdonó no valorar a la mujer que más lo amo, Marina.
Nunca es tarde para cambiar, no esperes que la vida te golpee con una noticia fatal, valora cada segundo de tu permanencia en este mundo, no vivas de las quejas, que si te duele un pie, hay personas que no tienen piernas y le sonríen a la vida, colabora y sé feliz, con un gesto no se te caerá nada y lo más importante, valora a tu madre, atiéndela, ayudala, cuídala, que luego será tarde para arrepentimientos y con eso no lograrás nada.