CIUDAD AIRES III, Vagos y Maleantes
Que toda aquella sarta de mentirosos emperifollados saltara por los aires no fue casualidad. La tribuna no aguanto la primera explosión y se derrumbó por completo dejando a toda la plana mayor del Consorcio atrapada. Cuando acudieron los servicios de emergencia y de seguridad ayudados por los gorilas personales de la Junta, explotó otra bomba.
-Una trampa! pensé
-Bien jugado.
Al momento, una de las paredes laterales de la pista de carreras se derrumbó. Del agujero, brotaron, como por arte de magia, un alegre grupito de maleantes, y después otro, y otro. Cientos de pordioseros se habían colado en la pista en los primeros minutos después de la explosión. Cualquiera diría que habían estado bebiendo para encontrar el valor para lo que hacían. Estaban atacando el corazón financiero de la ciudad!
La mayoría se dedicaba a rapiñar todo lo que podían de los cadáveres que salpicaban la pista o a rematar con una puntilla a los que todavía respiraban, pero Ximena se fijó en una pareja de atacantes que le estaban haciendo el boca a boca a una de las pequeñas joqueys del suelo.
-Está muerta, Julian! Está muerta!