“Persigo la felicidad. Y la montaña responde a mi búsqueda.”
Chantal Maudit.
Existe una paz y claridad que sólo encuentro cuando me rodeo de la naturaleza, por lo que siempre que puedo intento alejarme del caos de la ciudad para encontrar enfoque.
San Cristóbal -dónde resido actualmente- es una ciudad de los andes venezolanos asentada en un valle. Por lo que esta rodeada de montañas y cerros. Para conseguirse con lo natural sólo hace falta mirar a los alrededores y emprender camino hacía los bordes montañosos que la envuelven.

Vista de San Cristóbal desde Loma de Pío, Estado Táchira. VE.
Loma de Pío forma parte de una de las cadenas montañosas que bordea San Cristóbal, pertenecientes al Parque Nacional "Chorro El Indio". Esta zona es conocida por los potreros y haciendas que hay en su alrededor, así como también por los bosques de pinos que se ven desde la ciudad. Estás fotos las tome la primera vez que la visité.
El plan era simple, junto con un grupo amigos quedamos ir un domingo temprano en la mañana. Sólo uno de nosotros conocía la ruta completa; yo nunca había ido, así que estaba muy emocionado, el paseo prometía mucho, ya conocía algunas partes del lugar por fotos que había visto antes, pero eso nunca se compara a la experiencia del recorrido en carne propia. El objetivo era explorar lo que más pudiéramos hasta llegar a un bosque de pinos y pasar el resto de la tarde allí. La ruta es sencilla y de fácil acceso por carretera y senderos de tierra, hay algunos tramos complicados pero no demasiado, sólo hay que ser cuidadoso.

Paso sobre piedras en una de las quebradas, para adentrarse en la vegetación.

Primera vista de la Gran Roca, luego de salir de uno de los pantanos.
Desde la cima de la roca se puede ver la ciudad, la llamamos "La Roca Mirador"
Todo el recorrido se disfruta mucho, hay varios lugares increíbles; desde quebradas y pequeños pantanos intermitentes, hasta claros en la vegetación. Incluso hay una 'roca mirador' desde la que se puede ver la ciudad entre las montañas, se trata, de una piedra gigante, porosa de color gris que sale de dentro del cerro, es muy llamativa ya que es la única del lugar con esas características, pareciese que la naturaleza la puso adrede en ese punto del camino para ser admirada por los aventureros. Esta fue una parada obligatoria para descansar antes de continuar nuestro camino.
Tramo final hacía nuestro destino: El Bosque de Pinos de Loma de Pío.
Ya luego de pasar la roca mirador se ve el bosque de pinos muy cerca. Hasta este punto del recorrido no van más de dos horas de camino; haciendo varias paradas para descansar, tomar fotos y observar. Dicen que hay que disfrutar del camino tanto como del destino, y sin duda fue así, me contenta mucho haberme encontrado con personas que disfrutan tanto como yo adentrarse en las montañas y recorrerlas.
El camino es mi parte favorita, hay algo acerca de andar con el propósito de descubrir un destino que me llena en el alma. Por ahora dejaré el post hasta aquí, continuaré en el próximo presentándoles el bosque de pinos.
Adentrándonos en el bosque
¡Gracias por leer y mucha buena vibra!