Los materiales que use fueron los lapices H, B2, B4, B6 y B8
A comenzar con los pecados capitales
La hoja blanca y la mano traidora.
La hoja blanca y los lápices traidores.
Nunca debemos de olvidar usar los lápices con las puntas más finas posibles: el papel tiene un limite de cuanto puede soportar, y cuando no es capaz de agarrar mas se considera “quemado”. Cuando la punta no esta fina, se llega a quemar el papel mucho más rápido de lo que se esperaba (respétenlo lo mas que pueda… yo cometí el error de olvidar esto cuando estaba con el fondo…)
La hoja blanca y ¡¡¡Alejad esas manos y algodones!!!
Cuando se trata de sombra se tiene una idea muy común pero errónea (no, simplemente no!! >:c, alejad esos dedos, algodones y papeles >:c ) las sombras nunca se difuminan. Los trabajos se difuminan usando lápices, “H” lo más recomendable (menor a esto es prácticamente un exacto con punta negra). La razón de esto es que el difuminar la sombra lo único que hace es que los trabajos queden manchados o sucios. Al igual que en este proceso el difuminado se hizo con calma, el lápiz mas claro difuminaba los lápices más oscuros.
Cuidemos la hoja a todo coste
Detalles (y mis propios olvidos)

Dicen que los ojos son las ventanas al alma, son una de las partes que más importancia debemos darle. Toman tiempo aprender a trabajarlas, pero una vez la tenemos los rostros tendrán un gran avance. Añadido: no olvidemos que los ojos son esferas , por ende tienen la naturaleza de una esfera.

El cabello es algo que puede llegar a ser muy confuso, por creer que tiene una naturaleza opuesta al resto de objetos, pero en realidad en lo básico llega a parecerse mucho a cualquier objeto. Como un buen comienzo es bueno hacer el cabello como algo sólido, y después de este hacerle ciertas diferencias entre los mechones o hebras.

De la misma manera que cuando trabajamos con áreas claras con lápices claros, las áreas más oscuras se trabajan con lápices más oscuros; así como de siempre mantener la punta fina, de esta forma el papel es capaz de soportar más sin llegar a dañarse. Yo cometí el error de no hacerlo...
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