Hola Queridos amigos de steemit, uff tiempo sin escribir en este maravilloso espacio. He estado algo alejada de muchas cosas en estos últimos días intentando organizar las cosas que pasan por mi cerebro, siendo sincera no las ordené del todo, pero volví.
Hace algunos días leí una frase en el libro tus zonas erróneas que me llamo mucho la atención y cito:
“Cambiar tu manera de pensar, o de sentir, o de vivir es posible, pero nunca fácil”.
Llevando esto al ámbito amoroso dichas cualidades no son para nada agradables cuando se quiere tener una relación prolongada o estable. Quien puede aguantar una persona que se enoja con facilidad y dura días una trompa tan grande como la de un elefante, dirás que no existe un superhombre o una supermujer que pueda soportar dicho temperamento, pues si lo hay en el término de temperamentos hay un superhéroe para un cada uno de estos temperamentos y estos hermosos salvavidas son el audaz sanguíneo y el paciente flemático. Sin embargo, la capacidad de una persona sanguínea o flemática de tolerar al irreconciliable melancólico y un mal humorado colérico tiene su límite, las personas también se cansan de repetitivos comportamientos. Sabiendo de esta situación un día llego a mi puerta la oportunidad de mejorar mi manera de sentir y de controlar los sentimientos.
Luego de leer un libro y otro más aprendí que yo domino lo que pienso y por ello controlo mis sentimientos, créanme que no ha sido nada fácil para mi controlar mis emociones hostiles; no resulta para nada sencillo cambiar hábitos y comportamientos de toda una vida en un par de días o meses.
Para seguir conversado sobre mi experiencia he logrado observar los cambios en mí. Cuando me enojo por cualquier cosa que mi mente le da mucho significado me pregunto: ¿de qué me sirve enojarme?, ¿de qué me sigue colocarme brava?, ¿de qué me sirve?; generalmente la respuesta a todas esas interrogantes es casi siempre es la misma: “no me sirve de nada”; sin embargo, sigo algo enfadada. Claro está que no domino aun el 100% de mis emociones porque aun sabiendo la respuesta sigo molesta o enojada, lo que sí he notado es que el sentimiento de irritabilidad solo dura unos cuantos minutos y no unos cuantos días como solía durar. Aprendí a borrar lo sucedido de mi mente y esto es un gran logro para mí. El hecho sentir que se me olvida lo ocurrido como al pasar breque eléctrico es algo fantástico porque no guardo ningún tipo de rencor en mí interior. Segura estoy que seguiré mejorando y en algún momento llegare a ser muy semejante al extrovertido sanguíneo que se molesta por una situación y al minuto está dando besos y pegando gritos de alegría como si nada ha pasado.
Con todo lo que he atravesado con el cambio de mi temperamento he comprendido que cambiar la manera de sentir y de pensar no es fácil, pero no imposible. Existirá momentos en que querrás desistir y volver a lo que eras antes, pero ten presente que los cambios siempre son buenos y si son para mejorar y convertirte en tu mejor versión, entonces vale la pena. No te rindas, no te dejes vencer por tus propios pensamientos porque si se puede.