¿Esperanza? Sí. Esperanza de ver un reconocimiento a que las mujeres somos personas. Así de simple: las mujeres somos personas. Esa es la idea radical que enarbola el feminismo.
Cada vez que veo debates respecto a la despenalización del aborto me llama la atención una cosa en especial. Quienes están en contra hacen afirmaciones y ofrecen pseudo argumentos que implican que las mujeres son seres inferiores. No estoy segura de que se den cuenta, pero eso hacen. Es más, más de una persona con esa postura me han dicho que no creen que las mujeres son inferiores… aunque siempre hay un “pero” detrás de esa afirmación. No son inferiores, pero no pueden ser libres para decidir. No son inferiores, pero la vida del feto es más importante que la de ella. No son inferiores, pero no pueden opinar sobre sus vidas una vez que se embarazan.
El tema de la interrupción legal del embarazo trae a colación un punto que será central en todo debate: la definición de las mujeres como personas. Para quienes están a favor, las mujeres son personas, y por lo tanto, deben de tener derecho de decidir sobre sí mismas. Para quienes están en contra, las mujeres son personas de segunda clase que no pueden/deben decidir sobre sí.
A menudo se reduce el debate a la entidad que está en el vientre de la mujer. Se habla de que si ese producto tiene vida, manitas, alma o la vocación de ingeniero. Se habla de si es un conjunto de células o con función biológica parasitaria. Independientemente de qué posición le acomode a cada quien, si nos centramos en ello, se deja de lado siempre y cada una de las veces a la mujer y se pasa por encima de ella. Es decir, se abandona toda esperanza de tratarla como persona.
En suma, los contraargumentos de la despenalización del aborto suponen falsamente que al momento de ocurrir un embarazo la vida de la mujer resulta secundaria. Que qué quiere la mujer embarazada para su futuro, que si su vida está en peligro, en qué condiciones vive, o si va a perder su trabajo por un embarazo no resultan importantes. Importa más el ente superior que está dentro de ella y las personas que hacen jucios morales sobre la infrapersona identificada como mujer.
Tristemente la idea de la mujer inferior aparece como subtexto repetido una y otra vez en los debates ad nauseum. Con 31 votos a favor y 38 votos en contra la iniciativa de ley para despenalizar el aborto en Argentina quedó rechazada. No se podrá discutir en el poder legislativo del tema en al menos un año. Mientras tanto, seguirá en vigor una ley hecha hace casi un siglo: 1921.
Referencias:
El País. (https://elpais.com/internacional/2018/08/08/argentina/1533714679_728325.html?autoplay=1)