Aquel día no podía dejar de cavilar en la suerte que tenia, me habían entregado un epítome con secretos el cual aclararía mis dudas, y puedo asegurar que mas que aclararlas al final, respiraría aliviada, por ser solo una espectadora en aquel momento, no podía dejar de indagar y cada vez que investigaba mas y mas, resultaba mas atrapada, es que nunca conocemos de un todo a un Ser humano, todos poseemos socavones oscuros, donde solo cada uno puede llegar, cuantas covachas escudriñé, y me dije debo escribir sobre él.
En ese momento era un ser que no conocía en lo absoluto, aunque me lo conseguí en el camino y conocí sus rudimentos, les aseguro que no era muy agradable estar entre sus historias, las que apenas emprendían su caminar, quien fui en su vida no lo sé, dejé algún vestigio o alguna reminiscencia indeleble, es un sigilo que creo que jamás lo descubriré, sus nacientes travesías eran torpes, se desarrollaron entre encuentros inopinados con las primeras mujeres que llenarían su lista, muchos de estos encuentros fueron protervos otros buenos y unos sin duda infaustos, no puedo dejar de recordar sin un halo de ingente tristeza, todo aquel inicio, aun se pueden ver en mí algunas cicatrices.
Si fui una de las primeras mujeres que lo amarían eso estaría por descubrirse, entre errores, horrores, algunas escenas felices fuimos caminando juntos, puedo asegurar que nos llegamos a odiar con tal ferocidad que llegamos a ser los mejores enemigos, pero el tiempo es vertiginoso y tiene sus misterios y entre resentimientos y pasiones y una completa y absoluta sensación de ser solo un obstáculo en su vida, pasaron los años y con ellos llegó el Adiós.
Nuestros caminos se distanciaron, pero no del todo, quizás eso hubiese sido lo mejor para los dos, pero el destino jugaba con esquelas muy especifica y si me hubiesen dicho hace 20 años que seria yo la que narraría su historia, jamás lo hubiese imaginado.