
La sensación se adueñaba de todo mi cuerpo y a su paso me hacía trizas, no recuerdo con precisión el instante en que nos despojamos de los miedos y de la ropa, con tus dedos surcabas líneas imaginarias que me llevaban al borde de los límites que una vez creí tener; parecías parte de mí y yo parte de lo que quiera que fuese esto. Eras la última pieza y al adentrarte dentro de mí me sentí completa, libre y terminé por perderme en la silueta de tu cuerpo a contraluz que ardía sobre el mío casi al punto de ser cenizas.