Homenaje al poeta Rafael Cadenas
Porque, aunque estamos dispersos en cada rincón de este maravilloso, deslumbrante y milagroso planeta; siempre una voz, un motivo, un gesto, un acto valeroso, innovador, creador de caminos, se va abriendo como poesía desde nuestras manos.
El papel no escrito de Rosa Elena
Desperdician su tiempo los que no dejan testimonio de sus dichas y desdichas.
La vida no es, simplemente, un punto que repite tiempos y sucesos, un desastre armado de segundos y momentos, una copla que se en-noria cual lamentos.
Mejor sería depositar en malva luz de papeles sangrantes las circunstancias infinitas que nos hacen firmes y efímeros; dejar para otros, para los luegos, lo aprendido, lo vivido, lo exultante.
Lo mismo le pedí a Rosa Elena, que me diera; un soplo lúcido de sus vivencias secretas de noches solitarias y calurosas frente a la playa del lago, conmigo, en un papel solitario y mañanero, amanecido.
No me hizo caso.
En vez, transfiguró su rostro en medio de las llamas celosas de su cuerpo, mirándome como si yo le exigiera una prueba sólida del pecado escondido y saboreado.
Era una simple propuesta.
Así le dije:
-Es solo una propuesta que te hago, no debes ni tienes por qué aceptarla; mucho menos, proviniendo de mis derrotados anhelos de que subsista este misterio feliz, pero escondido que vivimos a solas, testigos fuera de la noche y las estrellas solo cuando hay vientos.
Y aclaré que, la poesía que del hombre emana no sale del sudor de sus poros abiertos ni del jadeante aliento que rezaga la aventura; nace de lápices sucios, gastados, recortados, que guarda en los bolsillos llenos de esporas marinas cuando estas llegan al lago desde el mar.
Se escriben, quise decir, sosegadamente, desesperadamente.
-No lo tendrás -respondió ella- no te conozco, no me importas; es solo la aventura que nunca contaré a mis nietos.
Y salió disparada, enceguecida, por el camino lúgubre y breve que alejaba la orilla de la playa de los cuerpos viajeros.
Otra vivencia llena de sangre de veloces recorridos, de olfatos agudos, de salobres gustos, que quedaba en el recuerdo que devorarán las horas, sumando o restándole detalles que, a la larga, no aportarán más que distorsiones propias de la mente humana que nunca retrata los eventos más que a su manera.
Solo el papel, las letras; solo la detallada esquela hecha de frases temerosas, pero osadas, trémulas, convulsas por la posibilidad de ser leídas por quien no debe, seguirá luciendo las hormas de ese instante desgastado ya en la historia.
¡Cuántos momentos dispersos echados al olvido!
¡Cuánto material hermoso que la poética ráfaga letrada de un humano acelerado, osado, requerido ladrón de pasados, ha quedado para que, tarde, más tarde, inquiete almas y desquicie emociones derogadas en libros y papeles!
Nada sobra en la vida amante de los hombres.
Todo es digno de quedarse en testimonio expuesto, dichas y desdichas.
Vida efímera que perpetúan las letras...
Adiós, Rosa Elena.
Adiós para siempre, dulce encuentro.
Emilio Ríos – Venezuela
Esta es mi entrada al Concurso de poesía en honor al poeta Rafael Cadenas, Premio Cervantes 2022, convocado por para la comunidad de #Literatos
Invito, muy respetuosamente, a y a
a participar de este merecido homenaje al poeta larense, venezolano; y porque sé, que tienen la gran capacidad de utilizar las palabras para describir emociones y momentos.
Reconocimientos:
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con el logo de #Hive, realizado por la excelente creadora
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