Quiero comenzar revelándoles una desafortunada verdad…
“Hemos sido educados para mentir”
Esa es la realidad, por ello muchos subestimamos a la verdad, la consideramos subjetiva. Pero la verdad no es más que la afirmación de la realidad.
En muchos casos nos resistimos al hecho de aceptarla, pero debemos ir más allá. La verdad es algo positivo, es lo que nos equilibra, es como valoramos nuestras vidas, es lo que establece que está bien y que debemos mejorar en nuestras vidas.
El respeto no es mentir, el respeto es ser honesto y congruente y eso se logra con la verdad, aunque en muchos casos duela, sea dura y abrumadora. La verdad es lo que nos libera y nos hace ser mejor, tanto cuando la decimos o cuando debemos reconocerla.
Por no decir la verdad, muchas veces nos encontramos tan separados de alguien a pesar de estar juntos y las relaciones siempre deben ser cercanas, no podemos disfrazar o maquillar una relación con justificaciones o apreciaciones que engalanan el imple hecho de no reconocer la verdad.