💻💰🖐 Tecnología-sociedad: la tecnología de consumo; tendencias para 2019 y teoría de su aceptación
Por Enio...
Nuevamente mis cordiales saludos, estimados lectores y apreciadas comunidades de Steemit #STEM-Espanol #SteemSTEM, @Utopian-IO, @Curie y otras. Siguiendo con esta serie de posts sobre la relación tecnología-sociedad, hoy nos enfocaremos específicamente en la tecnología de consumo y en algunas tendencias predichas para el cercano 2019 y, por supuesto, también abordaremos parte del análisis teórico que explica la aceptación de esta forma de presentación de la tecnología.
Precisamente, en lo que se refiere a tecnología de consumo, la hemos definido como toda aquella tecnología electrónica y de software dirigida al consumo doméstico y cotidiano, bien sea para efectos profesionales, de entretenimiento o comunicación. Comprende una gran variedad de dispositivos y programas, tales como las computadoras personales, las tabletas, los teléfonos inteligentes, relojes inteligentes, televisores, reproductores MP3 y las infinidades de aplicaciones que conseguimos en las tiendas de nuestro móvil.
Para ser más concretos nombraré algunas tecnologías que ya son y seguirán siendo tendencia en el venidero 2019, aunque de estas no necesariamente me declaro fan (o 'aficionado', como curiosamente dicen en inglés) y a las cuales se les suele hacer publicidad gratis 😉: el IPhone (Apple), Switch (consolas de Nintendo), el rebuscado Samsung Galaxy; los asistentes virtuales Google Now, Siri (Apple), Alexa (Amazon) y demás chatbots, entre otras, como los automóviles inteligentes, dispositivos de realidad aumentada (RA) y realidad virtual (RV), la Internel de las cosas (IoT) y los servicios OTT (over the top), entre otros centenares.
⬆️ Imagen 1: Waymo. Automóviles inteligentes de Google. Los carros que se conducen solos ya no son de la ciencia ficción solamente Autor: Steve Jurvetson Licencia: CC BY 2.0 Fuente
No obstante, estos ejemplos no son para nada exhaustivos. Mientras el desarrollo de la tecnología sigue un ritmo exponencial, los seres humanos tendemos a pensar en términos lineales; esto dificulta que estemos conscientes del cambio, pero está allí y es inmenso. El progreso en el sector tecnología de consumo se aprecia más en los países desarrollados como los Estados Unidos, Japón (un ícono, por cierto), Europa Occidental, y los países emergentes como Rusia, China, India y Brasil, los cuales se llevan las mayores cuotas de consumo.
¿Qué nos depara el 2019 en términos de tecnología de consumo? ¿Qué es lo que perciben los usuarios consumidores como los potenciales cambios venideros? ¿Qué es lo que anhelan? Las respuestas están en el 10 Hot Consumer Trends 2019 (10 calientes tendencias de consumo), un reporte creado por la agencia de investigación de Ericsson, que es una consultora especializada en el sector de las Tecnologías de Información y Comunicación.
Dicho reporte es el término de un estudio de mercado conducido por la empresa en octubre de este año, en el cual se encuestó a más de 5 mil participantes a través de Internet, quienes habitan lugares tan variados como Johannesburgo, Londres, Ciudad de México, Moscú, Nueva York, San Francisco, São Paulo, Shanghái, Sídney y Tokio.
No abordaré aquí todos los resultados del estudio; por el contrario, remito los lectores a la fuente primaria para que profundicen tanto como deseen [1]. He seleccionado tres aspectos que me han resultado especialmente interesantes y que se comentarán como sigue para hacer una reflexión sobre los 'comportamientos de uso' predominantes, una categoría propia de la teoría de aceptación tecnológica que abordaremos en la siguiente sección.
1. Dispositivos con conciencia (Awareable)
Por descabellado que parezca, los usuarios perciben que los dispositivos comunes como los teléfonos inteligente desarrollarán la capacidad de tener conciencia de quiénes lo rodean y quién es el usuario que lo opera. De hecho, esto ya es una realidad parcial puesto que muchos teléfonos poseen sensores y aplicaciones de reconocimiento facial para saber si se trata del dueño o de un intruso, y lo mismo ocurre con la voz, todo lo cual es un cómodo y seguro sistema de seguridad y autenticación.
Pero eso es sólo el principio. La idea tras los dispositivos conscientes es que estos incluso sean sensibles al estado de ánimo del usuario, sean capaces de reconocer qué emoción se está experimentando. Conseguir esto es sólo cuestión de tiempo considerando que ya hay investigaciones que correlacionan la actividad ocular del individuo con rasgos de su personalidad [2]. Siendo así, el dispositivo sólo necesita escanear los ojos de la persona para saber qué tipo de personalidad tiene.
Los dispositivos conscientes no necesitarían comandos como interfaz de comunicación sino simplemente ‘percibir’ la situación que está ocurriendo y actuar en función de ello. De esta manera, si el usuario está en medio de una reunión, el teléfono podría demorar lo que tiene que decirle al usuario (notificarle algo) o simplemente decírselo en voz baja. El mismo teléfono se daría cuenta de lo que ocurre.
También parece increíble que, según el estudio, los usuarios tienden a confiar más en la inteligencia artificial de sus dispositivos que en las personas para cuestiones como “guardar un secreto” y “consultar el seguro”. Incluso, los usuarios son indiferentes si es una persona o un teléfono quien les da consejos sobre ropa y estilo. No obstante, en cuanto a aspectos como cuidado de salud y cuestiones legales, los consumidores todavía prefieren que sean llevados a cabos por seres humanos.
2. Espionaje a través de las apps
Desde mucho antes de los escándalos con Facebook y WhatsApp ya se había hablado acerca de los peligros para la privacidad que presentan todas estas nuevas tecnologías de información, pero la atención más reciente está sobre el caso de estas empresas y varias otras incluso involucradas con programas de espionaje de algunos gobiernos del mundo.
Ello y el hecho de que las aplicaciones que se instalan requieren más y más permisos posiblemente hacen que los usuarios se formen la percepción diagnosticada por el estudio: que los dispositivos nos están espiando. Un 47% de los encuestados piensa que apps populares (como quizá WhatsApp, Facebook Messenger y Google Chrome) “usan las cámaras, micrófonos y el sistema de localización de los dispositivos para recolectar data sobre su comportamiento diario”, incluso cuando esas apps no se estén usando.
El estudio también muestra que el 52% de los consumidores piensa que las aplicaciones “tienden a recolectar más información de la que realmente necesitan” a fin de maximizar las ganancias de las empresas tras ellas, y que esta es una tendencia que seguirá proliferando a la par del progreso del sector.
El hecho de que la mayoría de los usuarios piense de este modo es más bien esperanzador porque significa que ellos cobran conciencia de lo que realmente ocurre. Tan sólo intentemos instalar una aplicación de Google Play Store y notemos la gran cantidad de permisos que requieren. Muchos usuarios tienden a aceptar todo acríticamente.
Esta opinión mancomunada y los hechos escandalosos relacionados son algo controversial que está en boga y que ha estado llevándose al plano político y legal para tratar de controlarse. Así, por ejemplo, vemos que desde hace poco más de un año los sitios webs nos informan que alojan cookies en nuestro computador y que debemos aceptar sus condiciones para poder continuar usando el servicio. Por lo menos ahora nos informan y nos piden que aceptemos las condiciones.
La Internet de las habilidades
La Internet (o ‘el Internet’; es indiferente como se diga, acorde con RAE) está en constante evolución. Seguramente ya hemos escuchado acerca de la 'Internet de la cosas' (Internet of Things IoT), y quizá de una propuesta todavía más ambiciosa: la 'Internet del todo' (Internet of Everything IoE). No obstante, la idea tras la 'Internet de las habilidades' (Internet of Skills IoS) es la de permitir la transmisión y propagación nuestras habilidades, entendimiento y conocimiento más allá de las limitaciones geográficas.
No se trata solamente se una transmisión tradicional en forma textual o audiovisual como en un vídeo de Youtube o una teleconferncia, sino de contar con dispositivos que extiendan nuestro sentido del tacto (háptica), de modo que esta clase de información pueda ser también compartida. De esta manera, un robot podría perfectamente replicar las acciones que estamos haciendo a miles de kilómetros de distancia y nosotros sentir lo que el robot percibe.
La utilidad de esto se ve bien ilustrada en la realización de procedimientos quirúrgicos a través de un robot que es operado por un médico de forma remota. El cirujano puede estar completamente inmerso en la operación gracias a un equipo de realidad virtual que cubre sus ojos y oídos y manos. Esto ya es un hecho.
Sobre esta tendencia de la Internet de las habilidades, el estudio de Ericsson muestra potenciales demandas para el 2019, tales como que el 60% de los usuarios anhela a futuro contar con un par de lentes que les ayude a reparar casi cualquier cosa en el hogar simplemente mediante instrucciones dadas en la pantalla de los lentes y proyectadas sobre su retina; que realmente puedan 'ver' las instrucciones. También, más del 50% de los consumidores desea aplicaciones y sistemas de realidad aumentada que manualmente les ayuden a cocinar, bailar, entre otros usos domésticos.
Aceptación de la tecnología de consumo
Por supuesto, no podíamos terminar este artículo sin antes complementar los comentarios sobre el estudio de Ericsson con otro análisis teórico y científico acorde a esta temática, y que se logra respondiendo a la pregunta: ¿cómo se estudia la aceptación de la tecnología de consumo? En los anteriores artículos hemos considerado teorías que explican la aceptación de la tecnología en términos muy generales y en ámbitos de organización. Aunque algunos ejemplos cubiertos son casos de tecnología de consumo, la teoría más adecuada para explicar estos casos es la que revisaremos en esta ocasión.
En este sentido, Ventatesh y otros plantearon en 2003 la Teoría Unificada de Aceptación y Uso de la Tecnología (UTAUT, siglas en inglés), la cual, como vimos, intenta explicar los factores de aceptación de los sistemas de información en entornos de organización (como empresas, instituciones de gobierno, etc.) [3]. Más adelante, en 2008, el mismo Venkatesh participó en la revisión del TAM2 y propuso junto con Bala el TAM3 (Technology Acceptance Model 3).
Pocos años después, en 2012, propuso junto con James Thong y Xin Xu la Extensión de la Teoría Unificada de Aceptación y Uso de la Tecnología, conocida por sus siglas en inglés UTAUT2 [4]. La justificación trasfondo de esta nueva teoría está en la necesidad de poder aplicarla en el contexto de consumo, en el cual la teoría anterior se mostraba insuficiente. En efecto, pese a su flexibilidad y capacidad de predicción de 70% en sus escenarios ideales, para investigar el campo del consumo, la UTAUT a menudo recibía variaciones que nunca convergían a un único conjunto de constructos y, además, se solían “suprimir” moderadores indiscriminadamente en cada investigación donde era aplicada.
En todo caso, la UTAUT2 es el fruto de una nueva investigación tras casi 10 años de su antecesora, y está específicamente orientada a explicar y predecir la aceptación de tecnología de consumo, lo cual se logra a través de un modelo teórico que incorpora un conjunto enriquecido de constructos. Dicho modelo se muestra en la imagen siguiente (véase imagen 3).
⬆️ Imagen 3: Teoría unificada de aceptación y uso de la tecnología 2 (UTAUT2) Autor: @Eniolw con base en la diagramación de los autores de la teoría Licencia: CC0 1.0 (dominio público)
Como se observa, el modelo posee todos los constructos de UTAUT1, estos son: 1) expectativas de desempeño, 2) expectativas de esfuerzo, 3) influencia social y 4) condiciones facilitadoras, pero, además, incorpora tres nuevos constructos: 5) motivación hedónica, 6) valor del precio y 7) hábito, para un total de siete constructos determinantes del comportamiento de uso. Ya conocemos los primeros cuatro determinantes (ver artículo pasado); revisemos ahora los tres nuevos.
La motivación hedónica: se refiere al placer o diversión que puede producirse del uso de la tecnología. También se le conoce como como motivación intrínseca y vendría a complementar a los aspectos de motivación extrínseca englobados en el muy influyente constructo de expectativas de desempeño. De esta manera, no solamente influye a usar una tecnología el hecho de que esta me pueda reportar algún beneficio, sino que encuentro la experiencia de uso verdaderamente placentera. No es difícil imaginar a un gamer anhelando comprar una cierta consola de vídeojuegoss precisamente por este factor.
El valor del precio: evidentemente, en contextos de consumo donde las personas compran la tecnología que quieren usar, el factor precio es influyente. Este constructo vendría siendo el balance cognitivo hecho por el usuario consumidor entre los beneficios de la tecnología y el costo por usarla. Como explica más simplemente Warren Buffett: ‘el precio es lo que se paga, mientras que el valor es lo que se recibe’; el consumidor debe sopesar esto. De acuerdo al acervo teórico del estudio, las mujeres parecen ser más sensibles al factor precio que los hombres, por lo cual pueden más fácilmente rechazar un producto tecnológico por su precio.
El hábito (o costumbre): se refiere al ‘grado en el cual la persona tiende a llevar a cabo comportamientos automáticamente debido al aprendizaje’. El hábito tiene que ver entonces con lo que se hace automáticamente. La cantidad de experiencia influye en la conformación del hábito. De acuerdo con Venkatesh y otros (2012), la evidencia empírica previa a su investigación ha probado que el hábito delinea distintos procesos que definitivamente influyen el uso de la tecnología. Quizá por ello muchas personas tienden a dar como motivo del porqué rechazan migrar de sistemas a ‘la costumbre’.
Los resultados del estudio muestran que el hábito tiene efecto directo e indirecto sobre el comportamiento de uso, es moderado por la edad, experiencia y sexo como parte de las diferencias individuales.
Esta teoría ha sido utilizada en numerosas investigaciones, demostrando así su utilidad. En próximas publicaciones se citarán algunos ejemplos y se presentarán casos en función de las teorías hasta ahora examinadas. Si tienes alguna duda o aporte no dudes en hacerla saber en los comentarios.
ALGUNAS REFERENCIAS
- [1] Ericsson. 10 Hot Consumer Trends 2019. Estudio disponible aquí
- [2] Hoppe S., Loetsher, T., Morey S. y Bulling A. (2018). Eye Movements During Everyday Behavior Predict Personality Traits (Los movimientos oculares durante el comportamiento cotidiano predicen rasgos de la personalidad). Artículo enlazado aquí
- [3] Venkatesh V., Morris M.G., Davis F.D., y Davis G.B. (2003). Aceptación y uso de la tecnología de información: Hacia una visión unificada. MIS Quarterly, 27, 425-478.
- [4] Venkatesh V., Thong J., y Xu X. (2012). Consumer Acceptance and Use of Information Technology: Extending the Unified Theory of Acceptance and Use of Technology (Aceptación del consumidor y el uso de la tecnología de información: extendiendo la Teoría Unificada de Aceptación y Uso de la Tecnología). MIS Quarterly, Vol. 36 Nº 1 pp. 157-178
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