Hola, ¿Qué tal? amigos steemianos...
El día de hoy les comparto mi segundo poema, inspirado esta vez en una experiencia vivida por mi esposo.

Manos de Hierro: Amor Distante
Los recuerdos más lejanos que tengo de ti
todavía los llevo muy dentro.
Con mano de hierro quisiste educarme
mas con esa frialdad y dureza no supiste guiarme.
El amor de padre que necesité
no me lo pudiste ofrecer:
Los gritos, golpes y regaños
sustituyeron las caricias, los besos y los abrazos.
Y así fui creciendo con ese vacío
recibiendo la disciplina de aquel corazón frío.
Hasta que llegó el momento que maduré
y aún siendo un niño a ti me enfrenté.
Entre susto, miedo y nervios
me armé de valor y defendí mi pensar.
Tu querías que estudiara
y yo quería trabajar.
Entendiste que ya no podías
imponer tu voluntad.
Había llegado el tiempo
de atender mi necesidad.
Trabajando los dos juntos
nos conocimos un poco más,
aprendiste a conocerme
y a no dudar de mi capacidad.
Hoy que ya soy un hombre
y que tengo a mis propios niños,
conozco la ardua tarea
de forjar el futuro de los hijos.
No te juzgo, sé que repetiste un patrón.
No aprendiste de la mejor manera lo que es dar amor.
Por eso en mi crianza
cometiste el mismo error.
No es sencillo lo que viví,
aunque te amo desde que te conocí,
la barrera que sin saber fuimos armando
hoy me mantienen distante de ti.
Estar hoy contigo papá,
¡mi súper héroe sin capa!
es un breve instante de palabras escasas
para darnos un fuerte apretón de manos.

