Voy a contar los dientes
que me faltan
y a olvidar el día cuando a propósito
esquivaste un beso.
Tengo el zapato izquierdo que saltó
mientras escapabas y yo subía mi pantalón asustado
delante de tanta gente.
¿Recuerdas cómo te agazapabas
escondiendo el alma
y yo cubierto de sangre
te recitaba un verso?
En esa época nos desgarrábamos las uñas
salvajemente haciendo el amor
y se nos perdía la tarde hilando súplicas.
Tomó meses identificar el sabor extraño que dejaste en mi lengua.
Era condena y ron barato.
Escribí en tu cuerpo siguiendo el sudor como línea
y aprendí de memoria la réplica del condenado.
Hoy la mañana fue verte y no saludar.
Ayer la noche fue soñar que se me salían los dientes
y te mordía el vientre con las encías.
Normal, ¿cierto?
Foto: Atardecer en Maracay visto desde mi ventana.