Vivo dos realidades
Dos alturas, dos referencias
Por un lado vivo al día en estas tierras del sur que me recibieron, vivo normalidades que en Venezuela nos desacostumbraron. Por otra parte, antes de dormir, al ver noticias de mi país, de mi gente, mi mente se transporta a otro lado. Me traslado a mis calles, al ritmo ajetreado de una ciudad llena de furia, me transporto a mi casa cuando faltaba agua, cuando repentinamente se iba la luz o el internet. Me transporto a las calles llenas de gases, detonaciones sin dirección y distancia que puedas descifrar y masas corriendo con impotencia a distintos lados por otra vez no poder enfrentar a piquetes armados de la guardia que en teoría debería defenderte pero defiende a una cúpula "poderosa" que juega a controlar un país entero. Luego de leer algunos artículos, me llega una notificación de algún grupo de whatsapp de "mi nueva vida afuera", se quiebra la conexión con mi país y me transporto de nuevo a estas paredes que cada día trato de hacerlas más familiares o más propias. Algún comentario gracioso me hace sentir vida de nuevo. Que no todo está perdido. Luego, noticias de presos políticos en mi país, altos líderes políticos que empiezan a refugiarse en el sur, como yo (trato de pensar). Empiezo a recordar la vieja sensación y noticias de la sumisión militar que reprime porque o si no los reprimen. Las noticias me aturden, pero no dejo de verlas. En Venezuela se viven mil vidas paralelas y desconozco exactamente cuál vive mi familia hoy en día.
Cayena y cayena representada en árbol otoñal, añoranzas de mi tierra
Venezuela, una perla del Caribe que se va olvidando, un falso empoderamiento de su población que ahora después de tanto supuesto poder está comiendo de la basura, un paraíso para los reyes de la mierda. Un país que prometía y ahora todos viven de las añoranzas del pasado, del recuerdo, de la nostalgia de las familias, de esa figura tan atractiva y excitante que representaba el éxito en tu vida. Todo se perdió.
Peces gordos, estanques pequeños, peces muy gordos, pecesitos siendo sardinas enlatadas. Un país de horizontes difusos, a pesar de tener horizontes por naturaleza definidos.
Fuente
El poder reside en donde crees que está, alguna vez leí y lastimosamente en Venezuela los que defienden al poder se olvidaron en dónde también puede residir realmente este poder. En esa gente de a pie, común, los que invierten, los que creen en su país, en todos, que en teoría deberían defender.
FIN
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