Buenas tardes.
No es seguro, pero al parecer cambiaré de horario. Ya van dos días saliendo como El Mundo, a eso del medio día. Cuál es la prisa.
Una vida de madrugar y al final amanece a la misma hora.
Ya no tengo que tomar un autobús, para atravesar la ciudad, tampoco tengo que llevar a la escuela a los hijos, antes de presentarme en la oficina.
Ahora la tengo al lado del dormitorio y ni siquiera un jefe virtual, atrás quedo el tiempo del BlackBerry con la llamada del supervisor pidiendo el reporte de resultados. Que cuanto se cobró y cuanto se vendió, cuantas cajas de esto, cuantas de lo otro.
Una vida para aprender y atreverse a mandar al carajo al jefe.
Claro que todo tiene contras y pros, 15 y 30 seguro, aunque sea poquito, satisface al que quiere seguridad. Trabajar y cobrar por resultados tiene su gracia, pero también tiene trampas.
La experiencia tan devaluada es la que a veces sirve para decidirse a ser el jefe y tomar todos los riesgos.
Algunos tienen ventaja y encuentran el camino antes que otros, son los afortunados que saben lo que quieren hacer o se enamoran de lo que hacen.
Unos pocos son elegidos por su profesión y quedan presos de ella, hasta la jubilación. Lo asumen y viven con eso. Cambiar a mitad de camino no es fácil, pero se puede.
En mi caso, aunque puede haber tomado el camino de mis inclinaciones, las circunstancias me empujaron a otro camino y aunque llegue a tomarle cariño y le dedique toda mi vida laboral, con altos y bajos. El día que me prejubile, tome un camino intermedio e hice uso de todos los saberes acumulados y hasta emprendí algunos estudios autodictas.
Ahora que si llegue a una edad jubilable y cobro una pensión. No me detengo, no. Trabajo, no mucho, a mi ritmo, para eso soy jefe.
Aunque solo lo sea de mí mismo, y estudio aquellas materias que me interesan. Nada formal, ni sujeto a disciplina. Siempre fui rebelde a la autoridad, ahora más.
Con esto espero mantener alejado al viejo que duerme dentro de mí el mayor tiempo posible y me lleve la separadora antes que me tengan que llevar y traer como a un bebe.
FuenteClint Eastwood y Gilles Jacob*
Colección Ira Richolson, fecha en la diapositiva junio de 1990
*Gilles Jacob: joven figura del cine francés de 93 años.
Hasta mañana.