Fue un tanto interesante pasar por ciudades y vivir en ellas por un tiempo, pero a mi siempre me llama el bosque. Encontré un lugar hermoso cuyos "dueños" (pongo entre comillas porque para mi nadie puede ser dueño de la tierra) compraron hace tiempo y no suelen visitar. Mucha gente llega aquí a acampar y para mí ya se volvió mi base de operaciones desde donde regreso después de mis salidas.
Durante el verano fue un verdadero paraíso al tener acceso a un arroyo muy limpio para refrescarse de los intensos calores de Paraguay. Ahora la cosa es un poco más desafiante y por la noche se sienten fríos intensos para los cuales no estaba nada preparado. Poco a poco he ido mejorando la situación al adquirir mejores cubiertas para dormir, así como para cerrar el refugio.
Pronto compartiré más fotos del lugar y la construcción, por ahora esto es lo que logré ya que nunca recuerdo sacar fotos por allá.