Este último tiempo se ha tratado principalmente de recuperar mi conexión con Dios. Hay muchas cosas que han cambiado en mi y voy tomando nuevas fuerzas para enfrentar la vida con otra mirada. Es increíble como la sensación de soledad desaparece cuando sientes a Dios contigo como un amigo que nunca te va a abandonar y nunca te abandonó. Por el camino me confundí pensando que tenía que "vaciar mi mente" o "arrodillarse y humillarse". Era todo más simple. Sólo hay que hablarle como a tu mejor amigo, sin dudar de que está acompañándote.
