En muchas ocasiones nos volvemos dependientes o co-dependientes de nuestras relaciones, y por el amor que sentimos o por el miedo a perder por lo que tanto luchamos o incluso por dejar que se vuelva tiempo perdido, entramos en una etapa de abnegación sumisa que lentamente nos va consumiendo, haciéndonos ciegos cómplices y participes de la destrucción de nuestros propios sueños, meta y vida, desviándonos de la esencia de lo que lo realmente somos