El ser humano siempre ha hecho infinidades de cosas para expiar su culpa y errores y esto nos lleva a un punto de nosotros mismos en el cual perdemos nuestras esencias y perdemos nuestro ser.
Muchas veces para escapar del dolor ideamos, planeamos y hacemos un sin fin de cosas que creemos nos llenaran ese vacío que nos deja el peso de nuestros propios errores sin darnos cuenta que esto nos convierte en otras personas, y que solo queda aceptar la realidad de nuestros dolor y esperar que en algún momento este pase, después todo, no hay mal que dure cien años ni cuerpo lo resista y que el cobro de nuestros errores también tiene un límite y solo la vida se encarga de mostrárnoslo a su debido tiempo.
FUENTE