Quizás esta pudiera ser la segunda parte de mi Presentación. Les voy a contar un poco de mi historia como Fisioterapeuta, que inicia hace más de 20 años cuando comencé a trabajar en un hospital rodeado de puras montañas y muchas zonas verdes, hoy convertidos en cerros/barrios y vertederos de basura, que todos los días me hace pensar que los políticos tienen su gran responsabilidad en lo que sucede en Venezuela, pero definitivamente la SOCIEDAD no se escapa de ella, porque la EDUCACIÓN EMPIEZA POR CASA. A fin de cuentas, el país no solo lo hacen sus gobernantes sino sus "habitantes" (creo que hace tiempo la mayoría dejó de ser ciudadanos). El país lo hacemos tú, él, ellos, yo, TODOS. Como es del conocimiento de muchos, existe una crisis de salud que aunque algunos quieran tapar con SUS "verdades", no podrán hacerlo por mucho tiempo cuando poco a poco la "realidad" le quita la venda de los ojos a TODOS, en el momento que vas a cualquier hospital de Venezuela ( donde caen la mayoría de los venezolanos, porque no hay seguro médico-asistencial que cubra ni 3 días de hospitalización en una clínica privada).
Quizás en este punto se pregunten cuál es el hospital, pero en estos momentos no importa, porque todos están igual o peor. Es un importante hospital de referencia nacional (alguna vez también lo fue a nivel internacional). Aquí quiero aprovechar y aclarar: uno trabaja para el Estado, no para el gobierno, pero a veces hay quien no lo entiende de lado y lado, pues de un lado somos agredidos porque creen que somos cómplices (por trabajar en un ente público) y por el otro porque creen que Estado y Gobierno es lo mismo y NO, no es lo mismo; yo trabajo desde hace más de 20 años, momento en el que ni Chávez aún era presidente y hay quienes tienen 30 años (creo que quedó claro el punto, hemos trabajado CON DIFERENTES GOBIERNOS - no PARA diferentes gobiernos).
Ese hospital se convirtió en mi lugar de trabajo recién graduada (1999) y luego se convirtió en el aula práctica de muchos estudiantes; sí, por una década fui docente de la UCV y del IVSS (1999-2009), a quienes saqué de las ordinarias áreas académicas, para llevarlos a un ambiente verdadero de aprendizaje de campo, de vivencias y crecer no solo en lo profesional sino en lo personal. Hoy en día, es triste vivir la agonía de quien es tu segunda casa, el sitio en donde más tiempo pasas después de tu hogar y para el cual tenías grandes proyectos en pro de la salud de la población y por el cual gastastes todos tus ahorros y te fuiste a estudiar un Máster al exterior para prepararte y al volver, lo que debía ser, ya no es...
Para el momento en que decidí irme a estudiar el posgrado (se escribe así según la Nueva gramática de la lengua española, 2009), le había caído un árbol a la infraestructura (2003) y se aprovechó para ampliar y remodelar, así que estaba quedando mejor que una Clínica, una infraestructura pensada en todos los detalles que las Normas de Covenin (lineamientos de Calidad) dictaba, además teníamos una pista de ejercicio en la parte de afuera para los programas de acondicionamiento físico de los pacientes. Me fui justamente para al regresar (2009-2011), poner en marcha Programas de Actividad Física y Salud para las diferentes poblaciones: personas con diabetes, personas con hipertensión, enfermedades cardiorrespiratorias, HIV, etc...pensados desde la promoción y prevención hasta la rehabilitación de dichas personas. Pero, siempre hay un pero... al volver me entero que faltando solo el 10% para estar listo, pues la infraestructura pasa a ser REFUGIO DE DAMNIFICADOS, sí un refugió dentro de un hospital, cosas que pasan solo en Venezuela, cuando alguien quiere figurar (supongo). Lo demás es historia, no quedó nada, lo que pudo ser un GRAN SERVICIO DE FISIOTERAPIA en infraestructura y talento humano, se convirtió en una chivera; sin esperanzas de nada, pues no hay dinero y de paso hubo problemas con la empresa maletín, con el pago, la empresa contratista o quien sea, a veces es mejor ni preguntar y cuanto menos sepas mejor.
Los sueños se diluyeron, si bien mi sueño de estudiar el posgrado para capacitarme y prestar un mejor servicio se hizo realidad (además para el momento era la primera Fisioterapeuta con un Posgrado en Venezuela) y abrirle la puerta a otros colegas, que SÍ SE PUEDE; mi sueño de tantos proyectos para la SOCIEDAD se diluyeron.
No queda de otra sino seguir luchando desde mi metro cuadrado y no perder las esperanzas (2012 hasta la actualidad). Aquí alguno me preguntará el porqué aun sigo aquí (Hospital y país). Sinceramente aunque a veces yo misma me lo cuestiono, pienso en esas personas enfermas, si fuera alguien de mi familia, me gustaría que quienes los atendieran fueran personas capacitadas académicamente y con experiencias en sus áreas, así que intento ser parte de las soluciones y no de los problemas aunque a veces me cuesta pues también debo pagar facturas y vivo la misma crisis que todos.
Actualmente sigo nadando contra la corriente, casualmente hoy cuando llego a mi sitio de trabajo, se habían robado varias piezas de varias tuberías y CUANDO LLEGÓ EL AGUA, todo se inundó (aquí vuelvo a pensar que el país no solo lo dañan los políticos sino su propios habitantes), nótese que dije cuando llegó el agua, por lo general no tenemos agua, pues en el intento de reparar una tubería hace unos meses atrás, el resultado fue una pared con tremendo boquete, los repuestos (niples, llaves y no sé qué más) no sirvieron, así que un tapón en cada extremo de la tubería, llave cerrada y resuelto el problema (para los entendidos)...Como decía, sigo adelante, si bien una parte de lo que "podría hacer" no la puedo ejecutar, sigo viendo pacientes, solo que en las áreas de hospitalización.
Toca sacudirse las penas ajenas por la propia salud mental y volver a tu Servicio; el hospital es un grupo de Edificios así que te toca caminar entre unos y otros, a través de sus calles y lo que se supone son sus zonas verdes. Ahora toca ayudar a la otra especie vulnerable y que abandonan en esas áreas, imagino pensando que estarán en menos peligro, pero cualquier lugar sin techo propio es PELIGROSO...
Creo que he visto un lindo perrito... Le pregunté: oye qué haces ahí. Y él me respondió: el otro día me diste cariño y comida, ahora yo te cuido el carro. Yo: ok, trato hecho. Y aquí recupero las energías, aunque a veces regrese con los bolsillos vacíos a casa, pues sabemos que la perrarina está super cara, me acuesto todas las noches con la conciencia tranquila del bien hecho durante el día. Esperando sortear el próximo hasta que llegue el momento de seguir cumpliendo sueños.
Gracias por leerme, esto lo pensé mucho en escribir, pues uno nunca sabe las fibras sensibles que puede tocar este tipo de catarsis...
Todas las fotos son propias