Fuente
Era inevitable, imposible que no sucediera, pero cada vez que miraba sus ojos, me daba ese sentimiento de admiración hacia ellos, tal vez no eran únicos en el mundo, ni especiales para nadie, pero podria decirse que para mi lo eran todo. Su color era inigualable, un tono de amarillo a simple vista pero al acercarse y fijarse bien, se iban tornando verdes alrededor de su pupila, y esta al agrandarse era como un gran hoyo negro donde podias perderte; por eso, cada vez que los veía era como si todo se detuviera , como si me adentrara a su mundo, a su universo y pudiera sentir lo que él siente como si pudiera ver sus más profundos sentimientos.