En algún momento de nuestras vidas hemos dicho: “Lo que pasa que yo tengo un carácter fuerte” o hemos dicho “Fulanito tiene un carácter muy fuerte”, expresándola cuando vemos que hacemos o reaccionamos a cosas, situaciones o algo de manera “Temperamental” y teniendo una aptitud en algunos casos no muy pasiva. Sin embargo hemos estado equivocados en cuanto a esta expresión y en el momento en que la decimos, si nos vamos a la definición de estas dos palabras “Carácter” y “Temperamento”, nos damos cuenta que hemos confundido que una persona es de carácter fuerte cuando es impulsivo, agresivo y no domina sus emociones, cuando se le presentan ciertas situaciones que invaden su tranquilidad y equilibrio emocional.
Definiendo estas dos palabras tenemos que:
Temperamento:
Es el comportamiento peculiar que cada individuo posee por herencia
genética y este se va desarrollando a través de los años de forma natural.
Carácter:
Es el modo de ser de una persona del cual se diferencian moralmente uno de otros, además se va adquiriendo a través de las experiencias que vivimos y convirtiéndose en el moderador del Temperamento.
Cuando estas dos se unen forman lo que definimos como “personalidad”
que dependiendo de quién sea más fuerte podemos definir si una persona es “temperamental” o de
“Carácter Fuerte”.
El temperamento en una persona no se puede cambiar, pero si se puede
dominar con el carácter.
Para concluir podemos usar el pasaje bíblico de Galatas 5:22-23