Cándido Portinari (Brodósqui, Estado de Sao Paolo, 1903 – Río de Janeiro, 1962); "LABRADOR DE CAFÉ", 1934 (Museo de Arte de São Paulo, Brasil).
Brasil ha tenido en Portinari el más conmovido intérprete, en pintura, de los elementos raciales qué, en injustas condiciones, cultivan sus suelos. Hijo de italianos criados en el país y nacido en una plantación de café, desde su infancia aprendió a conocer a los que seria sus modelos: negros y mulatos, las razas autóctonas primitivas, las pobres familias de los “retirantes”, qué, en trágicos éxodos, abandonan periódicamente sus terrenos en Ceará (incultivables a causa de terribles sequías), para emigrar a tierras menos inhóspitas. Todo este substrato humano, junto con un fervor religioso al que supo infundir acentos de protesta, constituyó la temática de su obra, ejercida, preferentemente, a través de composiciones murales y basada en un dominio excepcional del dibujo y la composición.
En 1918 ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Río; ganó en 1928 una bolsa de viaje que le permitió visitar Inglaterra, Italia y España, y vivir en París hasta 1930. Sus primeros frescos datan de 1936, año en que era nombrado profesor en la escuela donde se había formado, mientras sus obras comenzaban a ser apreciadas en los Estados Unidos. Pintó después (hasta 1945) frescos para el Ministerio de Educación brasileño, y en 1942 otros dos en el salón de la Biblioteca del Congreso de Washington. En 1944 realizó, en la iglesia de Pampulha, erigida por Niemeyer, otro fresco, y proyectó los discutidos mosaicos de su fachada, y en 1945 pintaba un Vía Crucis para la catedral de Belo Horizonte. Su arte, que había evolucionado hacia un exaltado expresionismo, inició (tras otro viaje a Italia en 1950) una más serena orientación. Ya con la salud minada por un progresivo envenenamiento debido al contacto con las substancias de sus colores, pintó en 1953 los dos enormes paneles de "La Paz y la Guerra", en el Palacio de las Naciones Unidas, en Nueva York.
Es considerado “el Miguel Ángel brasileño”; pero las raíces de su originalidad residen en la directa y honda captación de sus tipos humanos preferidos.
Esta obra Labrador de café, fue robada juntamente con El retrato de Suzanne Bloch, de Pablo Picasso, en el año 2007 del Museo de Arte de São Paulo. Pero para bien del arte, las dos telas se pudieron recuperar por la Policía Civil de São Paulo después de 19 días de búsqueda. Los cuadros estaban en Ferraz de Vasconcelos y los devolvieron de nuevo al museo.