Hay clases que uno cree que son solo para estirar el cuerpo, para “aflojar” un músculo después de correr o para aliviar un poco el cansancio acumulado. Pero con el tiempo entendí que mi clase de stretching y movilidad es muchísimo más que eso. Es un espacio donde mi cuerpo aprende a reconocerse otra vez. Donde cada articulación despierta, donde las caderas comienzan a moverse con intención y donde uno entiende que el cuerpo también necesita ser escuchado, no solamente exigido.
Cada ejercicio tiene un propósito. La movilidad de cadera, por ejemplo, me ha ayudado a sentir una zancada más libre, más cómoda y más segura. A poder abrir el paso en la montaña sin sentir que el cuerpo se rompe en el intento. Trabajar el core y el tronco me ha dado estabilidad, equilibrio y firmeza; esa sensación de tener los pies bien plantados incluso en terrenos difíciles. Y la movilidad de la espalda, de la zona lumbar y cervical, se ha convertido en una herramienta silenciosa pero poderosa para soportar las subidas largas, mantener el cuerpo erguido y sostener el esfuerzo cuando las piernas ya quieren rendirse.
Todo eso lo entendí aún más después de mi última carrera en Bolivia. La caída que tuve golpeó fuerte mi cadera y mi lumbar, y algo tan simple como subir una montaña se volvió casi imposible. Ahí comprendí la importancia de fortalecer, mover y conocer el cuerpo correctamente. Porque la movilidad no es solamente elasticidad; es prevención, conciencia y resistencia.
Y además de todo lo físico, el stretching también me ha enseñado a respirar, a bajar revoluciones y a conectar conmigo. Hay una paz distinta cuando trabajas el cuerpo desde la conciencia. Por eso, como corredora de montaña, lo recomiendo completamente. Pero también aprendí que no cualquier persona puede guiar estos movimientos. La movilidad requiere técnica, conocimiento y dirección correcta. Un mal movimiento puede lesionarte, pero uno bien hecho puede transformar completamente la manera en la que tu cuerpo responde al correr y al vivir.
La felicidad no necesita filtro, necesita amor 💛