Nos dejó, se llevó unos tres billeticos devaluados y una maletíca de tragedias.
Se fue con una espada de latón, vieja y descolorida de tanto sacarle copia.Se la llevó para esconderla de tanto bandido suelto.
Lo terminaron de volver loco.
Como un espantajo flaco, se fue.Golpeando puertas ajenas.
Se fue de tanto oír que la gente se iba.
Se marchó con su tífus vieja y,una tos de perro abandonado... sobre las cuatro patas de un caballo muerto.
Seguro volverá en la boca de otro escalafrán que nos engañe.