Desde que tengo uso de consciencia, o incluso antes, he sido amante de los animales. Sobre todo de los perros.
Hoy les vengo a hablar de este hermoso perrito llamado Hansi que adopté hace 4 años con una persona que siempre será especial en mi vida.
Yo no pude tenerlo en mi casa, porque a mi mamá no le gustaban los perros, y tuve que dejarlo en casa de esta persona a la cual veía todos los días.
Por mucho tiempo Hansi fue la luz de mis ojos.
Lo vi crecer y también cuando abrió por primera vez sus ojitos negros,
ya que fue separado de su madre muy temprano y tuvimos que tener demasiados cuidados con él.
como reconocía mi olor y movía su diminuta cola.
Cuando rozaba su nariz fría con la mía.
La manera en que se apoyaba en dos patas para abrazarme,
como si fuese un niño.
Hansi y yo fuimos inseparables desde el primer momento.
Creamos un lazo muy fuerte. Era todo lo que me importaba.
Sus ojos me hacían saber que me amaba y hacía que mi corazón se estremeciera de ternura.
Nunca quería regresar a mi casa. Quería tenerlo cerca y jugando conmigo todo el tiempo.
Aunque fuese rústico y un poco tosco, es lo mejor que me ha pasado en la vida.
Se rehusaba a aceptar que ya estaba enorme y se montaba siempre encima de mí, jajaja.
Ahora tengo mucho tiempo sin verlo.
Pronto se irán del país y yo tendré que despedirme.
No importa qué pase ni la distancia a la que esté, él será por siempre mi Hansi...