Pequeño inciso antes de comenzar
Me tomó mucho tiempo volver por cuestiones de trabajo y estudios. Se supone que esta publicación debió llegar hoy temprano, pero, sorpresa, sorpresa, fallas en la luz. Cuando lean este MJT les aseguró que creerán que esa excusa es falsa.
Durante el mes de agosto del año 2019, me aventuré a inscribir una materia en intensivo, lo tenía planeado desde tiempo atrás, esperando y clamando a Dios por intensivos recurrentes, primero para nivelarme, pues reprobé una materia en el 4to capítulo hablé un poco de eso, fue un tiempo duro, lo que hizo que se me dificultará superar Matemáticas II, pero bien dice la palabra, que a todos los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es a los que conforme a su propósito son llamados . El primer obstáculo fue precisamente en la inscripción, a pesar de que busqué reunir algo de dinero, por si acaso, me tomó por sorpresa la fecha, no me habían pagado y ya quedaba poco, así que, un día antes, habiendo intentado varias opciones, se me ocurrió hacer una “vaca”, que es una forma de llamar a una recolecta. La primera parte fue de un préstamo a la tarjeta de crédito, que para ese momento el máximo era 5.000BsS, monto ridículo para los precios del momento, pero entendible, reconociendo que dar préstamos en medio de una creciente inflación es tirarse de cabeza a la bancarrota. 7000/32000 faltaban 25000, los otros 2000 era un pequeño sobrante de mi último pago, las siguientes dos partes las tomé prestadas de las cuentas de mis tíos, 15.000 y 10.000, no sin antes pedir su permiso, claro.
Primera victoria, por una estrategia que se me ocurrió al mantener la calma en esos últimos minutos que tenía disponible, estaba endeudado pero ya era bastante el avance, el siguiente obstáculo, conseguir el comprobante impreso y llegar temprano a formalizar la inscripción de forma presencial (con la presión de llegar a tiempo pues podría perder el cupo) formulé dos planes, pues ya conociendo los posibles “trancones espontáneos” que podrían aparecer de la nada y tumbar planes ya eran comunes, por lo que me era necesario tener varias opciones. Este segundo paso lo cumplí yendo a la oficina de mi madre a pedir el favor de una impresión (pues no tenía para pagarla). La tercera parte era formalizar la inscripción, este fue sencillo, pero el temor a perder el cupo era latente, además me encontré con varios estudiantes que contaban con otras personas que les llevarían los comprobantes, pero no llegaron a tiempo…
Varios conocidos no pudieron volver a la ciudad a tiempo para las inscripciones del intensivo, las inscripciones los tomaron por sorpresa, en parte por la forma tan sorpresiva en la que se anunciaron. Aunque lo cierto es que se venían corriendo rumores, pero, la esperanza de un intensivo era tan pequeña que muchos decidieron irse a sus ciudades o pueblitos natales para descansar del estrés del semestre, decisión que trajo como consecuencia que no les diera tiempo para volver. No solo lo sorpresivo fue un obstáculo para estas personas, también el hecho de que muchos de los pasajes se pagaban en dos partes, una en efectivo y otra usando tarjeta de débito. Para este momento el efectivo no era tan complicado de conseguir como en el 2017, pero aun así la cantidad requerida exigía que tuvieras que recorrer varios bancos para alcanzarla, pues lo del monto máximo ridículamente bajo, seguía vigente.
Bien, inscripción completada, ahora toca lo fuerte, pasar la materia que tiene la fama de ser la más fuerte entre las matemáticas, Mate III, con un profesor con referencias varias por parte de los estudiantes, lo que ponía aún más tenso el panorama, el primer tema fue el que más tiempo nos tomó terminar, aunque en estas clases fuimos conociendo de todo un poco, pues en medio de las mismas el profesor soltaba historias sobre su vida, anécdotas de su niñez y extrañas creencias que a la mayoría nos desconcertó, por ser una mezcla un tanto bizarra de lo que según entendí fue el fruto de leer un montón de libros de filosofía, también nos contó de la universidad en sus años anteriores, sus glorias pasadas, sus momentos de esplendor, la manera en que exportó profesionales de primera y lo decepcionante que era para él ver las condiciones precarias en las que se encontraba. El examen del primer tema fue una completa locura, a la gran mayoría a quienes pregunté sobre cómo pensaban que habían salido, me respondían con un “horrible” o una cuenta de 5/10 milagroso forzado por un tremendo positivismo.
Por mi parte sabía que me había ido mal, pero confiaba en que podía recuperarme, en el camino de esta travesía se apareció una oferta de trabajo en un colegio, en el que curiosamente también laburaba mi madre. La oferta era de ayudante de carpintería, mis conocimientos de carpintería eran proporcionales a los de manicura de un herrero, pero aun así accedí a trabajar, sabía que aprendería rápido, no lo expreso por soberbia, sino por la experiencia de que la milla extra tiene frutos admirables. Ser obediente y servicial me ayudó bastante a cumplir con lo que se me demandaba, aunque la naturaleza del trabajo de por si era fuerte, pero las enseñanzas del viejo en cuanto a la excelencia resonaban en mi mente como motor para continuar dándolo todo, eso sumado a los principios bíblicos que me habían sido sembrados en la iglesia con el tiempo.
Estudiar y trabajar es fuerte, pero estudiar en un intensivo y trabajar es como un x10, el estrés era mayor, el cansancio también y las locuras que nos sorprendían a diario en el país hacían una irónica trifecta digna de representarse en una película. Hubo días en los que solo llegaba a comer y dormir, el cansancio era demasiado; para ese tiempo ya se me había llamado la atención en varias ocasiones sobre lo necesario que era que delegara cargas, cuestión que tomé muy en cuenta en esos días, pues un compañero de clases, que brillaba por su gran capacidad en matemáticas nos invitaba a su casa a ver un curso gratuito para tratar de prepararnos todos juntos para superar la materia. El asunto es que esos cursos los daba los fines de semana, días que apartaba para la iglesia, servicio de jóvenes, ensayos y por supuesto el servicio dominical. La idea inicial era estudiar todos juntos pero al final terminaba siendo una clase magistral de su parte, clases que agradecí muchísimo pues en parte atribuyo el éxito a su apoyo, aunque eso ya es tremendo spoiler.
Ya para el segundo tema bueno… Supuse que había salido mejor, pero que va, cuando pedí el resumen llevaba 7/20, estaba malísimo, el profesor dio un montón de señales diciendo que nos ayudaría a pasar y que estaba seguro de que hasta ese momento nunca habíamos estudiado tanto para una materia como en ese intensivo, de verdad estuve completamente de acuerdo con ese señor. Antes del tercer examen nos dijo que nos regalaría un puntaje, ah, también nos encomendó un trabajo ¡oh, ese trabajo! Estoy seguro de que no me creerán la Odisea que pasé, a menos que cómo en mi caso, ese 2019 de bajones de luz lo hayan vivido.
Un compañero de clases me invitó a formar grupo junto a una señorita que también estaba en esa materia. Comencé aprovechando los días, en esos ratitos que tenía al llegar del trabajo, mientras comía y al terminar, buscaba información y entre esa gran búsqueda encontré un par de libros que me ayudaron en gran manera en dicho trabajo, el problema vino cuando tocaron las gráficas, me tocaron 3 figuras si no recuerdo mal, el cono elíptico, el paraboloide elíptico y la elipsoide, figuras no tan complicadas, pero, el detalle estaba en que una gráfica era dentro y la otra fuera del origen, 2 gráficas por figura, todo bien con la primera, pero encontrar ejercicios de la segunda era mucho más complicado y el asunto se complicó mucho más cuando se fue la luz en mi casa.
Ya no tenía como seguir investigando así que me fui a casa del pastor de la iglesia, que no quedaba tan lejos, llegué, acomodé una mesa que me facilitó y cuando ya me había acomodado ¡fium! Se fue la luz en su casa, con una sonrisa motivada por la ironía me despedí para aprovechar el tiempo, el próximo lugar disponible era la casa de un amigo del bachillerato, quedaba un poco lejos pero era eso o quedarme quejándome en casa para luego excusarme a mis compañeros del trabajo que debíamos entregar al día siguiente, esta segunda opción me parecía una porquería por lo que me fui para allá en el Fernando móvil, en otras palabras, la ida a pie y la vuelta caminando.
Al llegar le pregunté si tenía luz e internet, cuando me dijo que sí rogué a Dios que no se fuera luz de nuevo pero en ese sector. Pasé un buen rato investigando, ya había anochecido cuando terminé, el pana que me recibió se había dormido en su sofá, por lo que lo desperté, le agradecí y me encaminé a casa de mis tíos, otro tramo largo pero en el camino iba agradeciendo a Dios porque ya tenía casi listo el trabajo, solo faltaba transcribir, aunque claro la parte gorda estaba en los ejercicios sin resolver. Al llegar a casa, a eso de las 6:30pm, abrí un cuarto, acomodé una mesa, un ventilador y mi laptop con la información que había recopilado, empecé dándole a la parte teórica que me tocaba, llevaba una hoja cuando uno de mis tíos se acercó a la puerta para ofrecer que me quedara a cenar, le respondí que me tomaría un rato terminar así que lo más seguro era que antes de que terminara la cena estuviera lista para comer. Poco después, a eso de las 7:30pm pasó algo que me hizo pensar que Dios si tiene sentido del humor, pues se volvió a ir la luz, de verdad llegué a pensar que alguien de Corpoelec me estaba espiando o algo así.
Mi tío soltó una carcajada cuando le conté de las otras idas de luz… Ya no debía perder tiempo así que me fui camino a la casa que para ese momento estaba cuidando a unos hermanos de la iglesia que estaban en el exterior, con la esperanza de que hubiera vuelto la luz allá, sin embargo, en el camino estaba la casa del pastor y mientras me acercaba me percaté de que había vuelto la luz ahí, por lo que toqué a la puerta para pedir que me permitieran sentarme a la mesa para terminar el trabajo. Cuando me permitieron entrar y estaba sentado, me sorprendí de la manera en que había sobrellevado todo, la desesperación no me arropó a pesar de todas esas situaciones tan fuera de lo común que se presentaron en contra, agradecí a Dios por esa paz, esa tranquilidad y su guarda en los tramos que había recorrido. Para cuando termine ya eran las 9:00pm, me despedí, agradecí y volví a casa poco a poco, y para cuando volví, sorpresa, sorpresa, no había vuelto la luz, pero eso no me quitó la paz, estaba feliz, me sentía como un atleta que a pesar de no estar en primer lugar en el maratón, había resistido hasta el final.
Luego de una noche algo pesada (pues dormir sin nada que aparte a los mosquitos es complicado) fui a la universidad, le entregué mi parte al compañero, qué me preguntó por qué se la entregaba tan rápido, pues aún era temprano, a lo que respondí: “con lo que me ha pasado no descarto que se me dañen las hojas o alguna cosa loca suceda”, a lo que él devolvió una sonrisa, me preguntó qué había pasado y le conté lo sucedido de una forma que lo hacía parecer un chiste más que una anécdota. Cuando entregamos el trabajo, suspiré aliviado, aunque aquella clase fue distinta, pues directamente no recibimos clase alguna, el profesor nos dijo que entregásemos el trabajo y luego saliéramos en orden, se veía consternado, como cuando un familiar sufre un accidente y te enteras de la peor forma.
Para el último examen estudié muchísimo, llene muchas hojas de ejercicios, asistí a 2 cursos que organizó el compañero que les mencioné hace unas líneas, ya bastante “afilado” fui al examen con la esperanza de recuperarme, presenté y salí apurado porque se me hacía tarde para el trabajo. En aquellos días ese trabajo vino de perlas, pues mamá estaba de vacaciones, no estaba percibiendo fondos y lo que llegaba a casa era por el fruto del sudor sobre esa madera.
También pintamos una oficina, en esta ocasión me acompañó un muchacho algo mayor que yo, también cristiano, perteneciente a una iglesia llamada “Maranatha”, iglesia con varias sedes, según me contó. Compartimos anécdotas, y entre pintura y papeles de oficina, escuché varias experiencias que quizás les comparta en otros MJT.
Durante esos días de trabajo también tuve algunos problemas con los pagos, eso me llevó a problemas para llevar comida a casa, tuve que endeudarme, cuestión que me desagrada, pues lo veo como última opción, cuando es realmente necesario y no tengo otra vía que tomar…
Sin embargo aun así conseguimos salir adelante, supongo que Dios estaba tratando mi carácter, paciencia y mi ser en general, inservible por si solo como ejemplo de justicia y de honestidad. Cuando tocó buscar los resultados del examen, nos encontramos con que estaba dando la nota por sección (pues eran dos), iniciando por la de la mañana, es decir, en la que estaba. Fue sacando a los que ya habían pasado, diciendo sus notas en voz alta. Luego señaló a una muchacha y le preguntó si quería pasar, ella algo temerosa le dijo que sí, a lo que respondió, bien, pasaste, felicidades. La muchacha, entre lágrimas le agradeció y se fue. Así fueron saliendo los que ya habían pasado y nos quedamos los que según él no habían pasado. Cuando ya habían salido todos los aprobados, nos ofreció un recuperativo, lo presentamos y nos retiramos.
Al siguiente día fuimos a buscar las notas, unos los daba por aprobados y a otros como en mi caso, nos decía, “espérate afuera un momento”. Al despedir a todos los aprobados nos volvió a meter a todos al salón y nos puso otro examen, lo presentamos y nos retiramos. Preguntamos cuando podríamos saber nuestras notas y él respondió “No se preocupen, escríbanme más tarde”. Una compañera y yo le escribimos, a mí me dejó en visto, a ella le dijo que se sentía algo mal y que le escribiera el día siguiente para saber su nota, cuestión que supe porque ella me lo compartió. Al día siguiente le volví a escribir temprano, no me respondió sino hasta un BUEEEN tramo de horas más tarde. Ese mismo día tenía una reunión con los compañeros del movimiento Vida, quienes me alentaban diciendo “lo vas a lograr, no te preocupes” un buen rato después, cuando ya me había dicho el profesor que estaba aprobado, los compañeros del movimiento Vida me felicitaron con mucho cariño. Con ellos bromeaba con que pondría en mi currículum que pasé matemáticas III con un profesor con título de matemático puro, comunista y de paso bastante “dulce”.
Bueno, eso fue todo por hoy, sé que no compensa el tiempo que no estuve, pero heey, es muy probable que esté más activo este año que está por comenzar.
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