Todos los años por estas fechas la misma fiebre se contagia de unos a otros, tan rápida como las fichas del dominó al caer, bajo la misma sentencia: “Tengo que apuntarme al gimnasio”. Nos miramos en el espejo y los remordimientos de los excesos veraniegos se refugian en recónditos puntos de nuestro cuerpo que parecen aumentar cuando nos fijamos en ellos. En ese momento de zoom empezamos a sudar, pero antes de alcanzar el pánico nos salva la frase: “Esto se quita haciendo ejercicio, no tengo más que ponerme.”
Entonces buscamos el gimnasio más cercano a nuestro domicilio porque se nos olvidó dónde estaba y, de paso, consultamos sus precios y horarios. Tras hacer cuentas y un hueco en la agenda, tomamos la decisión con rotundidad: “Mañana mismo voy” nos decimos reafirmándonos, convencidos de que si no lo hacemos, al final no tendremos la voluntad de hacer deporte en casa.
Mejor así, en el gimnasio encontraremos a los mejores profesionales y herramientas para cultivar nuestro cuerpo; además de a otros semejantes que igualmente también quieren empezar, entre un grupo de elegidos que lucen con orgullo el trabajo de años. Algo que más que desanimarnos tiene que convertirse en un nuestro mantra motivador: “Yo también puedo. Querer es poder”.
Gracias a esto, cada septiembre los gimnasios españoles aumentan más de un 30% sus socios y, a día de hoy, cuentan con 5 millones de usuarios. Según el Anuario de Estadísticas Deportivas del Ministerio de Deportes, el 46% de la población hace ejercicio cada semana, lo que ha colocado a nuestro país entre los cinco primeros de Europa en número de abonados.
La mayoría se apuntan a pilates, yoga y zumba, que en los últimos años han cobrado bastante auge, pero también a aparatos para trabajar el sistema cardiovascular. Más de la mitad son mujeres, aunque predominan los hombres en la tercera edad con un 8% frente al 7% femenino, y la edad media es de 25 a 44 años, ha publicado el grupo Forus.
Por su parte, la Encuesta de Hábitos Deportivos añade que en las ciudades grandes los abonados a gimnasios suelen ser mujeres, jóvenes y con titulación superior, que acuden un mínimo de dos veces a la semana, gastándose más dinero en equipación que en la cuota mensual y no superando los cien euros.
Lo importante no es solo tomárselo con ganas sino con calma. Los expertos destacan que hay que dosificar el esfuerzo e incorporarse a una rutina de ejercicio con moderación y, a ser posible, diseñada por un entrenador personal o fisioterapeuta que nos controle. Se recomienda empezar a caminar más a lo largo de nuestra jornada, bajarse una parada antes si viajamos en transporte público, subir escaleras en vez de tomar el ascensor y hacer algún que otro estiramiento en casa.
En esta línea, no se deberían superarse los 45 minutos diarios y alternos, siempre desde ejercicios de baja intensidad o con aparatos que resulten cómodos y de bajo peso. Asimismo, el ritmo debe ser progresivo. Tampoco debemos olvidar calentar antes de cada sesión y hacer una serie de estiramientos al finalizar, así como hidratarnos antes y después de cada entrenamiento.
Nuestro organismo necesita casi un mes para adaptarse a los nuevos cambios, por lo tanto no debemos ser impacientes sino constantes. Asimismo, para no caer en el aburrimiento es aconsejable cambiar las rutinas y alternar ejercicios cardio con aeróbicos, pero siempre divirtiéndonos.
También conviene cuidar la alimentación evitando las grasas y azúcares, tomar más fruta y verduras, aumentar los productos ricos en fibra y Omega 3, beber 2 litros de agua diarios y hacer 5 comidas al día para evitar el picoteo y que ninguna sea copiosa. Tampoco debemos olvidar los frutos secos como las almendras y las nueces antes de hacer deporte, para evitar las agujetas. Además de decir adiós al tabaco y al alcohol.
Resultan muy útiles las actividades en grupo porque ayudan a que nos motivemos mejor, superemos la pereza y compartamos experiencias. Así como marcarse una meta asequible y un horario fijo. También hay trucos como llevar la mochila del gimnasio al trabajo para ir directamente y no pasar por casa.
Después habrá que consolidar el hábito y mantenerlo. Aunque lo ideal sean cuatro días a la semana, una hora cada uno; al menos media hora tres veces por semana también está bien. Del mismo modo, debemos hacer caso a los monitores y consultarles cualquier duda a la hora de realizar cada ejercicio; ya que una mala práctica acaba en lesión, al igual que si nos sobrecargamos.
Por último, conviene no caer en tópicos erróneos como pensar que sudar es sinónimo de adelgazar, que se quema grasa a partir de la media hora o que solo los abdominales esculpen la figura.
Lo importante es mover todo el cuerpo, hacerlo bien, siendo constante y si es con nuestra música favorita mejor, siempre que vaya al mismo ritmo que nosotros. Pero de los beneficios de la musicoterapia ya hablaré en otro post. ¡Ahora toca ponerse en marcha!
Fuentes:
https://www.mundotraining.com/articulos/salud/2015/09/consejos-para-vuelta-gimnasio-acabe-1790/
https://www.lne.es/vida-y-estilo/salud/2015/09/11/diez-consejos-superar-vuelta-gimnasio/1812075.html
https://elpais.com/economia/2015/12/18/actualidad/1450473196_496275.html