El arte como expresión del ser
Hoy, 10 de mayo, Día Nacional del Artista Plástico en Conmemoración al aclamado maestro Armando Reverón, decidí dejar a un lado lo rutinario de la cotidianidad y pensar en lo mucho que el arte ha influido en mi vida.
¿Y por qué no? Siempre es un buen momento para reflexionar, entender las fortalezas que este estilo de vida me ha brindado, los caminos que me ha hecho recorrer, y por supuesto, las travesías que ello ha implicado.
Es reconfortante observar mis primeras pinturas, aquellas que no tienen sentido alguno y cuyo crítico soy yo misma, fundamentalmente. ¿A qué me refiero con esto? Bien, de mis fallas he comprendido que el largo recorrido no me ha otorgado otra cosa más allá de experiencia, y un verdadero sentido de pertenencia con el tacto de las pinturas en mis manos.
Quizás, mi percepción del arte vio la luz prematuramente, pero no me arrepiento de publicar mi progreso, sabiendo que, precisamente de eso se trata mi objetivo, de la continuidad en el tiempo y cómo cambia mi estilo según los años.
El arte, para mí, no solo significa captar un rostro y aplicarle detalle. Realmente me hace feliz entender un paisaje, un cuerpo, un objeto, y darle mi propia voz, permitir que emerja de la superficie de cartulina/tela/papel en el que habita y cobre vida, teniendo así un mensaje personal al espectador.
Disfruto el feedback de la gente hacia mi trabajo, para bien o para mal. No hay mejor crítica que aquella que te hace darte cuenta de que siempre puedes hacer las cosas mejor.