Siempre me ha gustado estar delante del lente
No como una medida narcisista y vanidosa de proyectarme ante el mundo, sino como una forma de comprender la imagen con la que otros me perciben, más allá de mi introspección. Solo percatándome de cómo luzco ante la cámara, consigo emprender una búsqueda constante para encontrarme a mí misma, cosa que consigo, únicamente, cuando tengo una conexión con el fotógrafo que decide retratarme, en este caso, mi mejor amigo Edward Sabbagh (
).
Edward, por lo general, suele cumplir el rol de modelo, conejillo de indias para mis experimentos en series fotográficas, o cualquier terminología que quiera adoptar mi Adonis. Pero si algo lo caracteriza, es la versatilidad con la que enfrenta nuevos desafíos, entre ellos, querer capturar mi lado más femenino, coqueto y apasionado.
Me gusta verme, cuando quien me fotografía realmente sabe como hacerlo, cuando representa mi esencia más pura, con defectos incluidos, mis muecas más comunes, mis expresiones... todo ello fusionado en algo que realmente me apasiona: el arte del retrato.
It feels empowering, sin duda alguna, lucir tal y como quieres aún sin tener el control total de la situación, adueñarte de la escena, aún sin saber como será el resultado de la foto, pero al fin y al cabo, todo es trabajo en equipo, y sin grandes amigos dispuestos a aceptar el desafío, nunca habría descubierto cuánto me gusta estar frente al lente.