Nunca dejaste de habitarme
¿Cómo abría de pensar en distanciarte?
Cuando mis piernas tiemblan,
Mi sudor cae por mi espalda
Y mis manos se vuelven frías
¿Cómo no he de pensarte?
Si una fotografía tuya,
Entorpece con delirio
Los aún existentes atisbos de realidad
No quiero dejarte ir,
No porque sigas siendo mío,
Sino porque nunca dejaste de habitarme
A mí, ese primer lugar, esa primera tierra,
Porque te deseo desde el alma,
Porque vuelves a mí sin realmente estar,
Porque desbordas mis más infames locuras,
Porque caminas conmigo,
Sin ir de la mano,
Sin mi nombre volver a pronunciar.